El beso (1907-1908), de Gustav Klimt

Written by Patricia OrdóñezFriday, 06 October 2006 12:35

El beso (1907-1908), de Gustav Klimt

Al verlo, ¿quién no se pregunta qué representan las dos figuras? ¿O qué es el espacio que las rodea? Su peculiar estilo y las incógnitas que abre han hecho de esta obra una de las más significativas del arte del siglo XX.

Símbolo de La Secesión vienesa

En 1897 [[Gustav Klimt|Klimt]] fue escogido presidente de La Secesión, movimiento artístico alternativo al arte conservador que había en la Viena de fin de siglo. Un grupo de artistas innovadores decidieron seguir con el ejemplo de otros movimientos europeos y dar un vuelco al arte y la cultura de su país, demasiado puritana y anticuada. Es así como nació La Secesión y con ella un arte revolucionario, lleno de formas y temas sugerentes. Klimt revelaría este espíritu a través de su pintura. El beso refleja la esencia de lo que predicó el grupo, y Klimt no perdió la oportunidad de ofrecer aquello que había aprendido y desarrollado años antes. Pese a las duras críticas de la aristocracia conservadora, el público lo recibió con gran entusiasmo, convirtiéndose en uno de los símbolos de La Secesión y de la Viena de principios de siglo.

El beso (1907-1908), de Gustav Klimt

El cuadro La princesa cisne (1900) de Mikhail Vrubel es un buen ejemplo de la pintura simbolista rusa.Entre el Simbolismo y el Arte Nouveau

Para entender la relevancia de El beso nos debemos fijar sobre todo en el estilo de Klimt y en el origen de este estilo. La Secesión fue paralela al Art Nouveau ([[Modernismo]], en España), que se desarrolló en Francia con unas ideas nacidas de la misma raíz que el grupo de Klimt. Así pues, El beso sigue la estética de este estilo internacional, en su variante austriaca. Pero muchos consideran que Klimt era también [[Simbolismo|simbolista]], y la verdad es que esta obra, como otras del artista, agrupa elementos muy característicos de las dos corrientes. El carácter Nouveau se ve perfectamente en la forma y color decorativos, como en el intenso dorado de todos los elementos, el adorno de los vestidos o los detalles florales. El simbolismo está en el contenido de la obra y es la parte más sugerente. La forma con la que se relacionan las figuras con el fondo que las rodea hace del espacio una atmósfera irreal y misteriosa.

La escena es antinatural; la posición forzada de la pareja, el espacio indefinido, la luz cegadora del dorado que llena el lienzo... Todo esto nos parece extraño porque no nos aclara el significado de lo que vemos, sino todo lo contrario. Nos vemos sumergidos en una escena la interpretación de la cual es completamente abierta, y por lo tanto transmite inquietud.

Klimt, Pallas Atenea (1898).

Un erotismo diferente

Aunque Klimt tiene obras de temáticas muy variada, el tema gracias al cual más ha destacado ha sido la sexualidad femenina. Ha representado a la mujer en todas sus facetas: madre, amante, joven, anciana... y siempre con sus peculiares formas decorativas que hacen sus cuadros fácilmente reconocibles. Su visión de aquello femenino parece obsesiva: la femme fatale seductora, provocadora, que con su carácter y sensualidad llena de encantos, hipnotiza al hombre (observad el cuadro de la derecha que representa la diosa Atenea). Pero en El beso Klimt muestra una visión de la mujer diferente.

El erotismo de la escena es evidente: un beso que parece eterno, un abrazo estrecho, y los ojos cerrados de ella, viviendo intensamente el momento.

Ya no es aquella mujer fatal, con rostro frío y mirada directa, sino una mujer completamente atrapada en los brazos de su querido, arrodillada a orillas de lo que parece un precipicio, mientras él está sobre ella ejerciendo su poder de amante.

Tanto podríamos pensar que se trata de un amor idealizado, en el cual ella se rinde a la pasión de él, como de un amor que peligra, donde la mujer se somete, es vulnerable y por mucho que quiera escapar, está atrapada entre su hombre y el precipicio que hay detrás de ella. Hace falta destacar los detalles simbólicos del lienzo, que pueden ayudar a hacer una interpretación más sólida de la escena. El vestido de él está formado por adornos rectangulares, negros y grises, mientras el de ella tiene círculos de colores. El masculino y el femenino se muestran como elementos complementarios, a la vez que opuestos. Las dos figuras forman un bloque dentro de la composición, una masa dorada donde la única división clara de los cuerpos es el tipo de estampado. Lleno de formas caprichosas y de un contenido sugerente, El beso va más allá de la decoración modernista para adentrarse en un mundo donde es la imaginación del espectador la que cuenta.

¿Sabías que...?

  • Se cree que la pareja representa al propio Klimt y la que fue su amante, Emile Flöge.
  • Una obra de Klimt, el retrato de Adele Bloch-Bauer, desbancó hace poco el lienzo de [[Picasso]] Chico con pipa, como el más caro de la historia del arte. El magnate de los cosméticos Ronald S. Lauder adquirió la obra por el desorbitado precio de 135 millones de dólares.

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