La noche estrellada (1889), Vincent Van Gogh

Written by Patricia OrdóñezMonday, 27 November 2006 13:00

La noche estrellada (1889), Vincent Van Gogh

Heredero del Impresionismo, Van Gogh fue capaz de crear un estilo muy personal, más allá de la luz y el color. Su obra es un claro ejemplo de cómo la pintura puede expresar las emociones y tensiones humanas. Artistas como Munch y el movimiento Expresionista lo tomaron poco después como modelo para representar las angustias de la sociedad que los rodeaba.

 

Una vida desgraciada

¿Quién no ha oido hablar de Van Gogh como un loco, un pintor maldito, solitario, enfermo? ¿Quién no se acuerda del famoso episodio de la oreja mutilada que nos enseña en varios autorretratos?

Este gran maestro de la pintura tuvo una vida llena de fracasos. Su carácter inestable se iba alimentando de todo aquello que el pintor no conseguía: trabajos frustrados, desamores, ataques epilépticos, un acercamiento a la religión sin éxito, etc. Todo esto, unido a su fracaso como pintor, aumentó su soledad y desánimo.

Pero su angustia encontraba una vía de escape en la pintura, y aunque no reconocieran su trabajo, no abandonó esta habilidad innata para pintar emociones. Es así como aquel que entonces consideraban un loco se convirtió en un genio. Y es que su estilo, absolutamente personal, es pura fuerza expresiva. Sólo un genio loco como él, con una vida como la suya, es capaz de dejarse llevar por su obra y mostrar su mundo interior de una forma tan sugerente. Él lo conseguía continuamente y La noche estrellada es un claro ejemplo.

Vincent van Gogh, La noche estrellada (1889)

Van Gogh, Autorretrato con la oreja vendada (1889) Pintar desde el manicomio

El momento y el lugar donde fue creada La noche estrellada podían haber sido más propicios para explicar la relación del estilo con la personalidad del artista.

Este paisaje nocturno fue pintado en 1889 en el sanatorio de Saint-Rémy (Provenza), donde Van Gogh fue ingresado por sus ataques de epilepsia, un año antes de que se suicidara.

A diferencia de sus otras obras, este paisaje no fue pintado al aire libre, sino desde la habitación del sanatorio, dónde sólo podía ver el cielo a través de una pequeña ventana. En tan extrema situación, el genio holandés extrajo de su interior esta escena, en la cual la naturaleza estalla, despliega su energía y exhibe todo su esplendor.

 

Van Gogh, La habitación de Van Gogh en Arlés (1889) Naturaleza subjetiva

A Van Gogh le atraía especialmente la noche porque desplegaba una luz especial. Las estrellas y la luna daban vida a un paisaje adormecido e inmóvil. En esta obra la noche cobra un sentido totalmente subjetivo.

De todos los paisajes que creó, este es el más vigoroso y sugerente. La naturaleza lo envuelve todo, deja al ser humano pequeño, que se ve abrumado ante una fuerza que no puede controlar.

Van Gogh se debía sentir así, indefenso ante las adversidades de la vida e incluso ante si mismo, incapaz de superar su angustia.

Los colores llamativos y las líneas en espiral del cielo y del ciprés reproducen la inestabilidad de su estado de ánimo y la necesidad de descargar esta frustración que le inundaba por dentro. Todo esto forma parte de una estructura que también llama la atención; el cuadro se divide claramente en dos partes, el cielo estrellado y el pueblo, presidido por la larga aguja que forma la torre de la iglesia. Pero el gran ciprés que hay en primer plano rompe esta división, elevándose ondulante hasta arriba del todo de la obra. Incluso las montañas serpentean y parecen unirse con el cielo.

El artista holandés crea por encima del realismo, pero también va más allá de mostrar los efectos de la naturaleza. Este es el lugar dónde reproduce su tensión interior, y la luz y el color son el medio para expresarla.

Puntos clave de la obra

  • El contraste entre la claridad y movimiento del cielo, con la quietud y oscuridad del pueblo.
  • La estrecha conexión entre las formas representadas con el estado de ánimo del artista. El color no se corresponde con la realidad, sino con las emociones.
  • Los contornos, en la parte inferior, están marcados con una línea negra gruesa, como era característico también en la obra de su compañero Gauguin.
  • Las únicas líneas rectas son las de los tejados de las casas.
  • El aura luminosa que envuelve la Luna, hace que ésta se confunda con un Sol.
  • El ciprés gigante seguramente es una alusión a la muerte.

Trabajo en clase