¿Por qué bostezamos?

Written by Héctor RuizThursday, 03 August 2006 16:41

¿Por qué bostezamos?

Bostezar es un acto cotidiano, aparentemente insignificante y trivial. Todos bostezamos y lo hacemos cada día. Lo hacen también nuestras mascotas, perros, gatos, cobayas, e incluso las aves y los reptiles. Sin embargo, no sabemos por qué sucede ni cuál es su significado funcional. Si consultamos cualquier libro de fisiología en busca de información sobre este fenómeno, no encontraremos ninguna explicación sobre su significado, sus mecanismos subyacentes ni del porqué se encuentra representado en animales tan diversos.

Chica bostezando. Imagen de Ries P ¿Qué es un bostezo?

Bostezar es un comportamiento innato, que no requiere de aprendizaje previo. Todos bostezaríamos aunque jamás hubiéramos visto a otros bostezar. De hecho, ya bostezamos antes de nacer, hacia el final del tercer mes del desarrollo. Se describe como un acto motor en ocasiones repetitivo caracterizado por la apertura de la boca, la contracción de varios grupos de músculos de la cara, y una inspiración profunda, seguida de una expiración corta. También es propio del bostezo la dilatación de la faringe, así como la depresión de la lengua y la mandíbula.


Animales bostezando. Imágenes de Todd Smith, Alfred Lee y Steven Lesser.¿Para qué sirve bostezar?

No existe aún una explicación unánime con respecto al motivo de nuestros bostezos. El hecho de que bostecen grupos de animales tan diversos, nos hace entender que se trata de un comportamiento ancestral, aparecido ya en un antepasado común hace millones de años y conservado evolutivamente por algún motivo no despreciable.

El bostezo se ha considerado como un signo mímico que expresa aburrimiento, fatiga, hastío, y que generalmente precede al sueño, aunque también se presenta al despertar y nos ayuda a desperezarnos.

Una hipótesis muy extendida es la que propone que bostezamos para tomar aire profundamente, por una falta de oxígeno o un exceso de dióxido de carbono en nuestro cuerpo. Sin embargo, se ha comprobado experimentalmente que esto no es así: si a una persona le damos a respirar oxígeno puro, el número de bostezos no disminuye; y si le damos aire enriquecido en CO2, tampoco aumenta.

Desde el punto de vista psicológico, algunos científicos consideran al bostezo como una especie de mecanismo modulador de la ansiedad. En dos situaciones distintas, ambas generadoras de ansiedad, se ha observado un aumento significativo del número de bostezos: una en conferenciantes que esperaban su turno para hablar; la otra, en donantes que aguardaban en la sala de espera de un banco de sangre antes de ser pinchados. Algunos investigadores opinan que el bostezo es un vestigio evolutivo, cuyo significado original podría haber sido intervenir en la conducta del despertar, en los momentos que la atención disminuía bajo condiciones de peligro. Otros expertos señalan que en algunas especies de primates el bostezo es un signo de dominio.

Hasta la fecha se han realizado numerosos estudios fisiológicos para tratar de entender este fenómeno, que aunque parezca insignificante, puede ayudarnos a entender complejos mecanismos del sistema nervioso central. Entre estos estudios, se ha comprobado el efecto de algunas hormonas sobre el desencadenamiento de los bostezos. Así, por ejemplo, se comprobó que tanto en ratas como en monos, los machos bostezan mucho más que las hembras por efecto de la testosterona, y que bostezar guarda estrecha correlación con periodos de excitación sexual.

Alumnos en clase¡Qué aburrimiento!

El bostezo es un claro signo de aburrimiento y somnolencia. Es obvio que los que se van a dormir o que se aburren bostezan más que los que están despiertos y ocupados en actividades interesantes. En 1987 R. Baenninger registró el número de bostezos en diferentes sitios y condiciones (durante el ejercicio, en la biblioteca, en la cafetería, en el Metro, en una clase, etc.). Curiosamente la tasa más alta la observó en la clase de matemáticas en adultos jóvenes.

 

 

Bostezos y enfermedad

El bostezo no sólo nos sirve para detectar que alguien se aburre. También es un síntoma importante de patologías psíquicas y nerviosas. Puede indicarnos que una persona está sufriendo una hemorragia o un síndrome de abstinencia por consumo de drogas. Algunos psiquiatras han notado que en los esquizofrénicos la ausencia de bostezos puede ser un indicador de empeoramiento de la enfermedad.

Bebé bostezando. Imagen de  Ronnie Comeau En 1942 el científico Moore incluyó el bostezo como uno de los primeros reflejos observables en los recién nacidos. Sorprendentemente, ya bostezamos antes de nacer: los primeros bostezos ocurren al final del primer trimestre del desarrollo del feto.

¡Cuidado! ¡Es contagioso!

No sabemos porqué, pero el hecho es que cuando vemos a otra persona que bosteza, oímos un bostezo o incluso cuando se habla del bostezo, bostezamos. No es un gesto consciente ni racional. Cuando bostezamos como respuesta a otro bostezo no estamos eligiendo hacerlo, simplemente sucede. Este fenómeno constituye una forma primitiva de nuestro comportamiento, un comportamiento social preprogramado muy antiguo que atestigua nuestra naturaleza animal.
A pesar de lo interesante del artículo, el autor de éste y su diseñador deben confesar que trabajando en él (especialmente mirando las fotografías) han sufrido las consecuencias del contagio... ¿Y tú?