Los colores del otoño

Written by Héctor RuizFriday, 06 October 2006 11:47

Los colores del otoño

Todos hemos quedado cautivados alguna vez por los colores del otoño. Pero, ¿por qué las hojas de los árboles cambian de color? ¿De dónde vienen estos amarillos, naranjas y rojos embriagadores? Para responder a estas preguntas, primero hace falta entender qué son las hojas y qué hacen.

Fotosíntesis. Dibujo de Oriol Massana.¿Qué son las hojas?

Las hojas son fábricas de alimento de la naturaleza. Las plantas cogen agua del suelo a través de las raíces, dióxido de carbono del aire a través de los poros de las hojas, y usando la luz solar como energía, fabrican glucosa a partir de estos componentes. La glucosa es un tipo de azúcar que las plantas usan como alimento, para producir energía química y como bloque constructor de sus estructuras.

La manera como las plantas convierten el agua y el dióxido de carbono en glucosa se denomina fotosíntesis, palabra que significa "unir con la luz". Este proceso tiene lugar fundamentalmente en las hojas, gracias a una molécula denominada clorofila. La clorofila es verde, y es la responsable del color verde de las plantas. Los animales no pueden hacer la fotosíntesis, por esto deben comer plantas (o de otros animales que hayan comido plantas) para obtener glucosa.

Los árboles se preparan para el invierno

Cuando el verano acaba y llega el otoño, los días se hacen cada vez más cortos y la luz es cada vez menos intensa. Esta es la manera con la cual los árboles "saben" que se deben preparar para el invierno.

En invierno no hay la suficiente luz o agua como para hacer la fotosíntesis. Los árboles descansarán y vivirán con el alimento que almacenaron durante el verano. Así, en otoño empiezan a cerrar sus fábricas de comida. La [[clorofila]] de las hojas desaparece y, poco a poco, a medida que su color verde se desvanece, empezamos a ver colores naranjas y amarillos. Estos colores ya existían durante el verano, pero no los podíamos ver porque quedaban cubiertos por el verde de la clorofila. ¿Y los otros colores? Los rojos brillantes y los lilas corresponden a sustancias fabricadas exclusivamente en otoño. En algunos árboles, como los [[Arce|arces]], la glucosa queda atrapada en las hojas cuando la fotosíntesis se para. La luz del Sol y las noches frías del otoño hacen que la glucosa se vuelva roja. El marrón que aparece en las hojas de algunos árboles, como los [[Roble|robles]], proviene de productos de deshecho que se acumulan en las hojas.

Un espectáculo de colores

Bosque, fotografía de Tomasz FrankowskiAmarillos y naranjas ocultos

Bajo el verde de la clorofila, los primeros colores del otoño han ido esperando todo el verano para hacerse visibles. Los amarillos y los naranjas que desvelan las hojas cuando la clorofila se desvanece provienen de las xantofilas y los carotenos, sustancias que también participan en la fotosíntesis absorbiendo la luz que la clorofila no puede absorber, y que además tienen una función protectora antioxidante.

Son pigmentos muy comunes que también encontramos en las flores y en muchos alimentos, como las zanahorias, los plátanos y la yema de los huevos.

Árbol en otoño. Fotografía de Christian CarolloRojos intensos

Los colores rojos y lilas provienen de las antocianinas. Estas moléculas son potentes antioxidantes comunes en muchas plantas, como las acelgas, las manzanas rojas, la uva lila (y el vino tinto) y flores como las violetas y los jacintos. En algunas hojas, como las de los arces, estos pigmentos son producidos en otoño a partir de la glucosa atrapada en su interior. ¿Por qué un árbol invierte energía al producir estos pigmentos si las hojas están a punto de caer? Algunos científicos piensan que las antocianinas ayudan a los árboles a conservar las hojas un poco más.

Los pigmentos protegen las hojas del Sol y reducen su punto de congelación, dándoles protección ante el frío. Las hojas permanecen más tiempo en el árbol y así los azúcares, el nitrógeno y otras sustancias valiosas pueden ser evacuados antes de que la hoja caiga. Otro posible motivo es la eliminación de competidores: cuando las hojas caen, las antocianinas impregnan el suelo e impiden que otras especies de plantas crezcan en la primavera.

Bosque. Fotografía de Dodo MatushMarrones cálidos

Los marrones provienen del tanino, un producto de deshecho de sabor amargo. Los taninos son sustancias astringentes, muy abundantes en la naturaleza, presentes en muchos tejidos vegetales, que son empleados, especialmente, en adobería por su capacidad de convertir la piel de los animales en cuero. También son muy abundantes en las hojas del té, al cual otorgan su sabor.

Dicen las leyendas de los indios del este de América del Norte que es en otoño cuando los cazadores celestiales matan el Gran Oso, la sangre del cual cae goteando sobre la tierra y tiñe de rojo las hojas de los árboles. Y cuando estos cazadores se reúnen para cocinar la carne de la bestia, la olla derrama y el caldo cae sobre las hojas, confiriendo un color amarillo.

Bosque. Fotografía de Yvonne Stepanow.¿Cómo conseguir los colores más espectaculares?

El mejor lugar del mundo para ver los colores del otoño es probablemente el este de los Estados Unidos. El clima de aquella región y la gran variedad de árboles caducos son las causas. Los colores más intensos aparecen cuando el final del verano es seco y el otoño trae días soleados y noches frescas (por debajo de 5ºC). Entonces los árboles producen muchas antocianinas. Un otoño con días nublados y noches cálidas produce colores apagados. Y una helada precoz acaba con el espectáculo de colores.

ArchenzoÁrboles perennifolios y caducifolios

Todos los árboles, a medida que crecen, van renovando sus hojas continuamente: se desprenden de las hojas viejas y producen de nuevas. Esto es muy importante porque las hojas se van estropeando a causa de los insectos, las enfermedades, el tiempo meteorológico... En añadido, los árboles [[Caducifolio|caducifolios]], como los robles, los olmos, los plataneros, etc. se desprenden de todas sus hojas para prepararse para el invierno. Los árboles perennifolios, en cambio, conservan la mayoría durante el invierno. Las suyas son hojas especiales, resistentes al frío y a la pérdida de humedad. Algunos árboles como los pinos y los abetos, tienen hojas como agujas. Otros, como la encina, las tienen anchas y recubiertas de ceras; los días más fríos y secos estas hojas se encorvan para reducir la superficie expuesta. Los árboles [[Perennifolio|perennifolios]] continúan realizando la fotosíntesis durante el invierno, pero las reacciones son más lentas debido a las bajas temperaturas.

 

¿Cómo hacen las hojas para caer?

Desde que empezaron a crecer en la primavera, las hojas de los árboles caducifolios se han ido preparando para el otoño. En la base de cada hoja hay una capa de células especiales denominada capa de escisión o separación. Durante todo el verano, unos tubitos que pasan a través de esta capa han ido llevando agua a la hoja y extrayendo el alimento producido hacia el árbol. En otoño, las células de la capa de escisión empiezan a crecer y forman un material parecido al corcho, reduciendo y finalmente cortando el flujo entre la hoja y el árbol. La glucosa y los productos de deshecho quedan atrapados en la hoja, y sin agua fresca, la clorofila empieza a desaparecer. A medida que se forma el tapón, las células de la capa de escisión empiezan a desintegrarse, hasta que sólo quedan unos hilitos que sostienen la hoja. Un golpe de viento o el simple efecto de la gravedad se encargarán del resto.