Los derechos históricos catalanes... ¿qué significan?
Written by Carolina RúaMonday, 27 February 2006 16:19

Últimamente se habla mucho de los derechos históricos de Cataluña y se discute hasta qué punto deben ser relevantes en el nuevo Estatuto. Los derechos históricos representan un nuevo concepto ciertamente difuso que ni siquiera los mismos políticos coinciden en definir o limitar. Dada la dificultad del tema en cuestión, podríamos intentar resolverlo a partir de las siguientes preguntas: ¿De dónde vienen? ¿Por qué aparecen ahora? Y ¿para qué sirven?
¿De dónde vienen?
Hasta el siglo XVIII Cataluña estaba incluida en el marco de la Corona Catalano-aragonesa bajo la tutela de la dinastía de los Austrias. Cataluña disfrutaba entonces de una estructura territorial horizontal donde todos los territorios integrantes disponían de un sistema jurídico e institucional propio y plural. La Guerra de Sucesión y su desenlace en 1714 con la derrota del bando catalán, cambió todo el sistema al integrar la Corona de Aragón en la monarquía española. La victoria hispánica se tradujo en una serie de leyes (como el Decreto de Nueva Planta) que abolía los fueros y privilegios catalanes (la Generalitat, el Consell de Cent...), que la desarmaban y que condenaban todos los resistentes. En resumen, Cataluña perdía definitivamente sus instituciones de gobierno, la expresión de su soberanía nacional.
La alusión a los derechos históricos hace referencia a este momento y reivindica el restablecimiento de todo aquello arrebatado en 1714.
Cuando Carlos II murió en 1700 sin descendencia, se planteó un problema sucesorio. Aun cuando en su testamento designaba un candidato francés como sucesor, Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV, la imposición de un rey de la dinastía de los Borbones rompía el equilibrio europeo. Así, Inglaterra, los Países Bajos, Savoya, Portugal y la Casa de Austria declararon la guerra a Francia y a la monarquía española para que otro candidato, el archiduque Carlos de Austria, se hiciera con el trono. Los abusos de las tropas francesas en 1640, la competencia comercial, el rechazo a las tendencias unitarias y centralistas de los Borbones y el sentimiento favorable a las libertades y constituciones de los catalanes, hicieron que la corona de Aragón apoyara al archiduque Carlos.
En 1714, una serie de acuerdos firmados entre los aliados y Francia, y la caída de Barcelona, que había soportado un intenso asedio de catorce meses, pusieron fin a la guerra.
Los precedentes: las Bases de Manresa y los Estatutos del 1932 y 1979
Pese a la pérdida del poder catalán tras el 11 de septiembre de 1714, el catalanismo no desapareció; con el paso del tiempo, poco a poco, volvió a florecer. Pese al empuje y repercusión del nuevo Estatuto, no se trata de un proyecto innovador. Más allá de las manifestaciones populares, el nacionalismo político catalán estuvo bien presente desde la Restauración de 1875 como un arma para interaccionar con el Estado español y mejorar la situación de la burguesía catalana.
Los precedentes más inmediatos, sin embargo, se encuentran en la elaboración de textos más específicos. En 1892 se aprobaron en Manresa las Bases para la Constitución Regional Catalana. Las bases de Manresa, como se las denomina frecuentemente, ya denunciaban el centralismo del gobierno español; pero no fue hasta 1932, con el primer Estatuto de Autonomía, cuando se recuperó el catalán como lengua oficial (no lo era desde la Guerra de Sucesión) y la Generalitat pudo volver a gestionar las escuelas y el orden público. Este texto redactado en la República no vivió demasiado tiempo, ya que fue anulado por Franco poco después. Cataluña tendría que volver a esperar a la redacción de otro Estatuto, en 1979 (el texto vigente en la actualidad), para recuperar sus derechos.
¿Para qué sirven?
Lejos de la nostalgia, el ejercicio de mirar atrás y hacer un esfuerzo de memoria histórica sirve para ganar espacios de libertad y blindar las competencias de forma que en el futuro no puedan ser alteradas o manipuladas por ningún estado. El historicismo ofrece una herramienta para conformar unas demandas lógicas, legítimas y existentes desde siempre, que defienden la pluralidad de Cataluña y piden para ella un mayor autogobierno, especialmente en relación al ámbito económico y financiero.
¿Por qué aparecen ahora?
Uno de los aspectos más importantes de la reforma estatutaria es el traspaso de las diversas competencias catalanas. Esta reforma invoca aquello que Cataluña perdió para poderlo recuperar hoy. Además, la involución o freno en relación a la política de las autonomías llevada a cabo por el gobierno español en los últimos años ha provocado una reacción de defensa que ayuda a cuajar toda acción que posibilite la defensa de una realidad plurinacional en España.