El Niño. La danza del viento y del mar
Written by Michele CatanzaroSaturday, 10 February 2007 05:51

La costa del Perú está llena de restos de imponentes pirámides. Los arqueólogos han descubierto que estos misteriosos monumentos que se asemejan a los de Egipto se erigieron entre 6000 y 3000 años atrás. Al final de estos periodos, fueron repentinamente abandonados. ¿Qué le pasó a la civilización que tantos esfuerzos había hecho por construirlos? Según Daniel Sandweiss, un geólogo de la Universidad de Maine, EE.UU., la decadencia de esta civilización se debe a El Niño, un fenómeno meteorológico de magnitud planetaria. Este fenómeno está todavía al acecho, y según las observaciones de los meteorólogos entrará en acción a finales de este año 2006.
Auge y hundimiento
Según Sandweiss, el fenómeno de El Niño se inició hace unos 6000 años. Entonces, empezó a llover con más abundancia en la costa de Perú. Esto favoreció que una civilización nueva floreciera y prosperara. Aun así, al cabo de tres mil años, el fenómeno se hizo demasiado intenso. Las lluvias empezaron a ser destructivas y condenaron a muerte a la misma civilización que habían creado. Sandweiss ofrece como prueba de este hecho las canalizaciones para la lluvia y el barro que aparecen en la arquitectura de las pirámides más recientes. Unas medidas que no fueron suficientes para frenar la furia de El Niño. Efectivamente, las lluvias no son la única consecuencia de este fenómeno. Incendios, epidemias y falta de alimentos se encuentran entre los efectos colaterales más mortíferos.
¿Quién es este "Niño"?
Desde hace decenios, los pescadores de Perú y Ecuador saben que a veces, cuando se acerca la Navidad, empieza a resultar difícil hacer una buena pesca. Parece que ciertos años el agua se calienta más de la cuenta y los peces desaparecen. Dado que el evento se manifiesta muy cerca de la llegada "del niño Jesús", es decir, la Navidad, los pescadores lo denominan "El Niño" (de aquí que se escriba con mayúscula). Los investigadores que han estudiado este fenómeno le han puesto otro nombre: Oscilación del Sur. Así, hoy el nombre más utilizado es ENOS (El Niño-Oscilación del Sur). Este fenómeno se presenta en intervalos que van de dos a siete años, en el periodo que va de Diciembre a Marzo. No se trata sólo de la aparición de corrientes oceánicas calientes en las costas de América, sino de una alteración global del sistema océano-atmósfera. Incluso el sur de la península ibérica se resiente de este fenómeno.
Vientos y corrientes
El Niño empieza muy lejos de Perú y Ecuador, justo al otro lado del océano Pacífico, en latitudes tropicales, cerca de Australia e Indonesia. En condiciones normales (las denominadas "condiciones No-Niño") los vientos alisios acumulan una gran cantidad de agua y de calor en la zona occidental del océano Pacífico. De hecho, estos vientos soplan de este a oeste. Por esto, la superficie del mar es aproximadamente medio metro más alta en Indonesia que en Perú. Además, en el Pacífico oriental, en la costa americana, se produce un fenómeno denominado afloramiento. Se trata de una combinación de las acciones del viento y de la rotación terrestre, que hace que el agua fría del océano suba hacia la superficie. La acción combinada de los alisios y del afloramiento hace que la diferencia de temperatura del agua entre Perú e Indonesia sea de hasta 8 grados. Las aguas calientes de las costas asiáticas provocan que el aire suba, facilitando la formación de nubes y por lo tanto de lluvia. Al contrario, las costas americanas son relativamente secas.
Cuando océano y atmósfera danzan
El Niño perturba notablemente estas condiciones "normales". De pronto, una diferencia de presión atmosférica hace que los alisios se debiliten o dejen de soplar. En consecuencia, se produce el denominado "episodio cálido". La temperatura alta se desplaza desde occidente hacia oriente. Al cabo de seis meses, llega a la costa americana. Mientras, la costa asiática se enfría notablemente. El cambio de presión hace que también las nubes y las precipitaciones se desplacen hacia América. A este conjunto de procesos se le denomina "Oscilación del Sur", puesto que se produce periódicamente.
Un fenómeno global
Las consecuencias de El Niño no son mejores al otro lado del Pacífico. La periodicidad de los monzones se puede poner en relación con la Oscilación del Sur. Por otra parte, cuando la costa asiática se seca a causa de El Niño, se pueden producir sequías y fuegos devastadores, como los de Australia. Los incendios de 1997-1998, que afectaron Indonesia y el Amazonas, liberaron a la atmósfera grandes cantidades de dióxido de carbono y redujeron la superficie verde capaz de transformar este gas en oxígeno.
El Niño altera las condiciones atmosféricas globales, afectando a la agricultura y a los recursos hídricos. Según El Instituto Nacional de Meteorología de Perú, contribuye también a la sequía que afecta al sur de la Península Ibérica y el norte de África, produciendo daños de hasta 200 millones de euros.
Hambre, incendios y enfermedades
En América, el agua fría del afloramiento sube desde el fondo del océano cargada de sustancias nutritivas. Estas son la fuente de alimento para los ricos ecosistemas marinos y para los seres humanos, que en aquellas zonas dependen mucho de la pesca. Pero El Niño calienta el agua y cambia la salinidad, afectando a los ecosistemas marinos e incluso alterando la presencia de aves marinas y la salud de los arrecifes de coral. Por otro lado, las precipitaciones avanzan por la costa americana, y pueden llegar a producir inundaciones y tormentas tropicales. En 1991, una epidemia de cólera estalló en Perú. El microbio que generaba la enfermedad era el mismo que desde hacía años existía en Indonesia. Según muchos investigadores, la enfermedad habría cruzado el océano transportada por el plancton desplazado por El Niño. Los aumentos de la temperatura y los problemas sanitarios relacionados con las lluvias habrían hecho el resto.
Imposible sin El Niño
El Niño parece ser un niño muy travieso. Aun así, es un fenómeno natural que hace unas funciones dentro del ecosistema terrestre. Probablemente, sin su acción de reequilibrar las temperaturas del Pacífico, habrían problemas todavía más graves. Además, a lo largo de los milenios, peces, plantas y pájaros se han adaptado a este fenómeno. Algunos investigadores admiten que gracias a El Niño los animales pudieron colonizar las islas del Pacífico central, cosa que sería imposible si los vientos alisios no cambiaran nunca de intensidad. Otros dicen que gracias a los cambios de los vientos, los polinesios pudieron llegar a las islas cerca de Tahití.
Causas misteriosas
"Es importante decir claramente que no sabemos por qué razón se pone en marcha el proceso de El Niño: no conocemos la explicación de este fenómeno", declara William S. Kessler, de la norteamericana NOAA (Administración Nacional del Océano y La Atmósfera). "Aun así, hace falta recordar que El Niño es una parte natural de nuestro sistema climático, del mismo modo que lo son el verano y el invierno". Hay unas teorías sobre por qué este fenómeno aparece en el Pacífico y no en el Atlántico. El primer océano tiene distancias más grandes y esto hace que se pueda acumular una gran masa de agua caliente en occidente, cosa que no pasa en el Atlántico. Además, en el Pacífico se producen las "oleadas ecuatoriales": unos movimientos lentos de aguas capaces de transportar temperatura a grandes distancias. Recientemente, se ha sugerido que el calentamiento del planeta podría influir en El Niño. Desafortunadamente, hay demasiados pocos acontecimientos de El Niño sobre los cuales se hayan tomado datos y no se puede decir, por tanto, si el calentamiento global lo ha alterado. Aun así, es posible que haya una relación entre los dos fenómenos.