San Agustín de Hipona. Viaje hacia el interior
Written by Raquel MaspochFriday, 15 September 2006 15:46

San Agustín fue el creador de un nuevo género literario que consiste en escribir una autobiografía espiritual con la intención de ayudar a aquellos que la leen. Hoy en día estos tipos de libros se conocen sobre todo como "libros de autoayuda" y están muy presentes en nuestras mesillas de noche. ¿Cuántos de vosotros no habéis leído nunca un libro para intentar conoceros mejor? A esto se lo llama hacer un viaje hacia vuestro interior.
San Agustín nació en Tagaste (Argelia) el año 354 dC. Su madre era cristiana y su padre pagano. Despreció el cristianismo hasta que al leer a Hortensius de Cicerón quedó tan impactado por su obra que decidió convertirse al Cristianismo el año 387 dC. fue ordenado sacerdote el 391 dC y sólo cuatro años después fue consagrado obispo de Hipona, cargo que conservó hasta la muerte.
De la revelación a la inspiración
El viaje hacia el interior que hace San Agustín está absolutamente guiado por Dios. El de Hipona considera que Dios es el único que permite a los hombres afirmar verdades absolutas como "yo existo" (existenciales), "2+2=4" (lógico-matemáticas) o matar "es malo" (ético-morales). En este sentido, la teología (el estudio de Dios) precede siempre a la filosofía.
Según San Agustín, el saber humano se fundamenta siempre en la inteligencia divina de la misma forma que para ver las cosas necesitamos la luz.
La intervención de Dios en el entendimiento humano es lo que tradicionalmente se conoce como "revelación". Este concepto se encuentra en los fundamentos del término "inspiración" en relación a la creación artística. Del mismo modo, una persona religiosa y un artista creen poseer un conocimiento (revelación o inspiración) que ha venido de fuera para ayudarlos a hacer algo por encima de las capacidades humanas "normales".
La revelación ha sido ampliamente recogida en la literatura con episodios como las mesas de la ley, la caída del caballo de San Pablo dentro de la Biblia o la aparición de Cristo a Llull dentro de su libro Vida Coetánea
Hipona
Hipona (Annaba en árabe) se llamaba Hippo Regius en tiempos de la Antigua Roma. La ciudad fue fundada probablemente por los fenicios en el siglo XII dC y fue un centro de difusión del primer Cristianismo. Agustín de Hipona fue obispo durante casi 40 años.
Según el filósofo africano, el mundo dónde vivimos no ha sido hecho con la materia divina, puesto que es imperfecto. Dios lo creó de la nada, de manera libre y siguiendo los modelos que surgieron de su inteligencia.
Con el mundo, Dios también creó el tiempo, que sólo tiene existencia plena en el alma humana, puesto que es la única que está abierta al pasado, gracias a la memoria; al presente, gracias a la atención; y al futuro, gracias a la expectación.
Ciudad de Dios
En el libro La Ciudad de Dios, San Agustín nos explica que a lo largo de la historia ha habido dos ciudades enfrentadas: la Ciudad de Dios, constituida por aquellos que se mueven por el verdadero amor (caritas), y la Ciudad del Mundo, integrada por los hombres dominados por el egoísmo (cupiditas). Una realidad dividida que también se encuentra en el film Ciudad de Dios de Fernando Meirelles (mirad la imagen de la derecha).
Para el obispo de Hipona, la historia responde a un plan divino según el cual el enfrentamiento entre las dos ciudades da como resultado un triunfo lento, pero progresivo, de la ciudad espiritual. En este sentido, pues, Dios permite la existencia del mal en favor del resurgimiento de un bien mejor, del éxito de la ciudad de Dios.
Este esquema histórico, permitió a San Agustín explicar la caída del Imperio Romano como un hecho provocado por la corrupción de los romanos. Así, el filósofo negaba que el hundimiento del imperio fuera consecuencia de que sus falsos dioses los hubieran abandonado o porque se acercaba el fin de los tiempos.
La película "Ciudad de Dios" es una adaptación de la novela de Paolo Lins y retrata el crecimiento del crimen organizado en la Cidade de Manantiales, uno de los suburbios más violentos de Río de Janeiro. El protagonista de la película es Buscapé, quien vive en este barrio. Él es un joven negro muy frágil y tímido con talento para la fotografía. La película narra su lucha por huir del destino como criminal.
Patrón de los que buscan a Dios
San Agustín es el patrón de aquellos que buscan a Dios, por esto se le representa a menudo con el corazón en llamas de amor por Dios.
Al contrario de lo que se suele representar en los cuadros y vitrinas (fijaos en el de la página 20), es muy probable que San Agustí tuviera rasgos norteafricanos, tal y cómo podemos apreciar en el cuadro de la derecha.