Elefantes. Los colosos terrestres

Written by Xavier Escuté / Carol GassetTuesday, 17 April 2007 11:19

Elefantes. Los colosos terrestres

Enormes y majestuosos, los elefantes son los animales más grandes que caminan sobre la tierra en la actualidad. ¿Cuántas especies de elefantes hay? ¿Cómo se comportan? He aquí algunas curiosidades de estos increíbles animales…

Elefantes asiáticos y africanos: las 7 diferencias

A pesar de su enorme (nunca mejor dicho) parecido, el elefante africano y el elefante asiático son especies diferentes. Muy cercanas, eso sí, pero... ¿sabrías distinguirlos?

Asiáticos

Elefante asiático

  1. Los elefantes asiáticos son algo más pequeños con 2 m de altura y unos 6 m de largo.
  2. El elefante asiático tiene las orejas más pequeñas y redondeadas.
  3. La trompa del asiático presenta un solo lóbulo en el extremo superior.
  4. No todos los elefantes asiáticos presentan colmillos: éstos son largos y de tamaño considerable en la mayoría de los machos, pero las hembras con frecuencia carecen de ellos.
  5. El elefante asiático tiene 5 dedos en los pies de las patas delanteras y 4 en los de las patas traseras.
  6. El elefante asiático tiene la cola proporcionalmente más larga que el africano.
  7. El lomo del asiático tiene forma de arco, con el punto más alto en el centro de la espalda.

Africanos

Elefante africano

  1. Los elefantes africanos son más grandes. Con sus 3,5 m de altura por 7 m de largo, son de hecho los mamíferos terrestres más grandes que existen en la actualidad.
  2. El africano, tiene las orejas más grandes y caen sobre sus hombros. Dicen que su forma recuerda a la del continente africano.
  3. El africano presenta 2 lóbulos en la trompa (uno arriba y otro abajo).
  4. Tanto los machos como las hembras de la especie africana tienen colmillos.
  5. El africano puede tener 4 ó 5 dedos en las patas delanteras y 3 en las traseras.
  6. El elefante africano tiene la cola proporcionalmente más corta que el asiático.
  7. El perfil del lomo del africano en cambio, tiene el punto más alto esta en los hombros, además, su frente es mas suave y menos abombada.

¿Pero cuántas especies de elefantes hay?

Hasta hace poco se creía que sólo existían dos especies de elefante: los elefantes africanos y los elefantes asiáticos; sin embargo, esto ha cambiado recientemente...

Desde siempre, los elefantes asiáticos se han considerado como una sola especie llamada Elephas maximus pero con tres grupos diferentes o subespecies: los índios (los más conocidos), los de Sumatra (sólo quedan unos 3.000 individuos), y los de Sri-Lanka (sólo quedan unos 3.300 individuos).

Por otro lado, hasta hace 4 años, se creía que todos los elefantes africanos pertenecían a la misma especie: Loxodonta africana. Sin embargo, unos estudios genéticos recientes llevados a cabo por especialistas determinaron que un grupo de elefantes africanos es diferente del resto. Estos elefantes se mueven en zonas boscosas y ya anteriormente se les había llamado elefantes de bosque para diferenciarlos de los elefantes de sabana. Son un poco más pequeños y el marfil de sus colmillos tiene un tono rosado que no aparece en los otros elefantes africanos. Las diferencias genéticas entre los elefantes de bosque y los elefantes de sabana son tan grandes que considerarlos de la misma especie sería como hacer lo propio con caballos y zebras. Por eso, se decidió separarlos en una nueva especie de elefante llamada Loxodonta cyclotis.

Así pues en la actualidad existen tres especies de elefantes, 2 en África y 1 en Ásia, aunque la especie asiática está formada por 3 subespecies (la india, la de Sumatra y la de Sri-lanka). ¡Vaya lío!

¡Qué trompa!

La trompa es sin duda el rasgo más característico de este animal. Es un órgano flexible y poderoso, formado por puro músculo y sin huesos. Para que nos hagamos una idea, está formada por la fusión y elongación de la nariz y el labio superior. En su extremo está rematada por uno o dos lóbulos.

Los elefantes sacan mucho partido a su trompa: la pueden usar a modo de mano para acercarse agua y comida a la boca (algo muy útil teniendo en cuenta la envergadura de estos animales y su relativa dificultad de movimiento), para oler o para darse baños de agua y polvo.

Pero quizás el uso más sorprendente sea la comunicación con otros elefantes, no sólo acústicamente sino también por gesticulación. Así, la trompa levantada quiere decir que el individuo está en estado de alerta, mientras que la trompa contra el pecho significa predisposición a atacar ante un peligro inminente. Haciendo alarde de un carácter algo menos violento, también pueden mostrar sumisión tocándose la oreja, o apaciguamiento poniendo en contacto la trompa con los labios de otro elefante.

Primer plano de un elefante. © Bosse Küllenberg.

Los enemigos de los elefantes

Seguro que nos preguntamos ¿quién puede desafiar a un animal tan grande? Efectivamente, los individuos adultos carecen de depredadores naturales gracias a su gran tamaño. Sin embargo las crías son vulnerables a los ataques de leones, leopardos, cocodrilos y más raramente, hienas. De entre todos los animales, los elefantes africanos tienen especial aversión a los rinocerontes, hasta el punto de que los atacan nada más verlos.

Pero una de las mayores amenazas para los elefantes somos los humanos. En Asia, la deforestación y la trepidante industrialización de sus países está acabando con el hábitat natural de los elefantes. Éstos se ven obligados a acabar en las ciudades, donde corren el peligro de ser atropellados. Desafortunadamente no ha sido mejor la suerte del elefante africano.

El hombre ha perseguido al elefante africano desde la antigüedad, tanto por su carne como por sus valiosos colmillos. Esta caza se disparó en los siglos XIX y XX, cuando apareció además la caza por deporte cada vez más demandada por las élites norteamericanas y europeas. Asimismo, la conversión de grandes extensiones de selva y sabana en plantaciones destruyó gran parte de su hábitat.

En 1989 se prohibió la caza del elefante africano y el tráfico de marfil, después de que la población se viera reducida a menos de la mitad durante la década de los 80. A pesar de lo logrado, el elefante africano se considera hoy en día una especie en peligro de extinción.

Cabeza de elefante

Mitos y realidades sobre los elefantes

A pesar de su aspecto grotesco y bruto se dice que los elefantes son animales muy sociables y extremadamente inteligentes. Los estudios acerca de su comportamiento han demostrado que estos animales presentan rasgos muy característicos de su especie y en ocasiones, parecidos emocionales a la nuestra.

Por ejemplo, tienen sentido de la familia, de la muerte, de la amistad y de la lealtad. Saben lo que es un cadáver de su especie y parecen tratarlo con respeto cuando encuentran uno durante sus viajes; son capaces de reconocer y llorar por los restos mortales de alguno de sus familiares. Y sí, parece que su capacidad de recuerdo llega incluso a superar la nuestra. De ahí lo de “tener memoria de elefante”.

¿Y qué hay de los cementerios de elefantes? ¿Existen realmente? Durante el siglo XIX, con la llegada de los europeos a África, se encontraron conjuntos de restos mortales de elefantes. Fueron muchos los exploradores que recorrieron incansablemente el continente africano, que arriesgaron su vida y su dinero en expediciones destinadas a encontrar estos famosos cementerios, repletos de marfil, impulsados por la esperanza de hacer fortuna.

Elefantes. © Luc Sesselle.

Este hecho ayudó sin duda a fortalecer el mito. Pero no se puede decir que todos estos animales se dirigieran allí de forma consciente, a morir en paz. La disciplina científica que explora el comportamiento de los animales (la etología), corre el peligro de intentar “humanizar” muchos de estos comportamientos.

Pero la explicación es mucho más biológica. Podría ser que, ante una sequía muy grande, una manada entera fuera incapaz de seguir su camino hacia lugares menos áridos y muriera de hambre. Pero el fin del mito llegó en el siglo XX, cuando se constató que los elefantes más viejos tienden a padecer caries en los colmillos. Enloquecidos por el dolor buscan instintivamente depósitos de barro y agua para calmar su dolor. Como los manantiales de agua son escasos en África, los animales acaban en los mismos lugares… donde yacen y mueren.

Elefantes. © Ryan Arya.