|
La aventura de la vida comienza con la fecundación: la fusión de un oocito materno con un espermatozoide paterno que da lugar a una única célula: el zigoto. No obstante, que se produzca la fecundación no es garantía de embarazo. El pequeño embrión formado tendrá que superar todavía muchos obstáculos si quiere acabar convirtiéndose en un feto y, finalmente, en un bebé. Pero, ¿cómo es posible que una única célula se convierta en un niño? ¿Cómo es posible que todos nosotros iniciésemos esta aventura siendo una minúscula célula?
|