Hacia el año 200 antes de Cristo, Roma era la potencia más floreciente del mundo antiguo. Con cada conquista, su imperio y la leyenda de su invencibilidad crecían a la par. En aquel momento surgió un hombre destinado a desafiar todo lo que Roma significaba, un hombre decidido a vengarse por los daños causados a su tierra, Cartago, el imperio que dominaba el Mediterráneo antes que Roma. Él era Aníbal Barca, general cartaginés que a los nueve años juró odiar a Roma el resto de su vida. Aníbal será el protagonista indiscutible de la Segunda Guerra Púnica...
En un futuro no muy lejano, la ingeniería genética ha avanzado tanto que permite diseñar a nuestros hijos para hacerlos genéticamente perfectos. En esta nueva sociedad nace un nuevo tipo de estratificación social basada en las caulidades genéticas del individuo. La lucha de un individuo nacido de forma natural para hacer realidad su sueño de viajar al espacio, privilegio reservado únicamente para los genéticamente perfectos, nos habla de los límites de la capacidad humana, de las fronteras que marca nuestro genoma y de las posibilidades que ofrece el ambiente en el que vivimos.