...es el único objeto creado por los humanos que se puede ver desde el espacio.
Probablemente, habéis oído esta afirmación en alguna ocasión. Es una afirmación propagada décadas antes de que los humanos pudieran comprobar su veracidad. Se trata de una especulación totalmente falsa, que todavía circula, incluso después de que los satélites de observación de la Tierra y los viajes tripulados al espacio la hayan desmentido.
El carmín, colorante famoso donde los haya, utilizado para proporcionar un intenso color rojo a cosméticos, pero también a muchos alimentos, tiene un origen que probablemente no te esperabas (y que probablemente te disguste un poco): las cochinillas. Evidentemente, no se trata de cualquier cochinilla, sino de una variedad originaria de América del Sur y Central, que los aztecas ya utilizaban siglos antes de la llegada de los españoles.
Las zanahorias contienen una alta concentración de betacaroteno, precursor de la vitamina A, que es esencial para disfrutar de una vista saludable. La deficiencia de vitamina A puede provocar ceguera. Desafortunadamente, consumir más de la necesaria no mejora nuestra visión.
Hace unos años corrían por Internet diversas versiones de un email que narraba la desventura de una persona (en algunas versiones, un adulto, en otras, un adolescente) que había puesto una taza llena de agua a calentar en el microondas, como muchos de nosotros hemos hecho en muchas ocasiones. Según la versión del email, el objetivo era preparar un té o un chocolate deshecho, etc. La cuestión es que, al sacar la taza del microondas, el agua estaba notablemente caliente pero no hervía. Entonces, de pronto, ya fuese al introducir el chocolate en polvo o simplemente al mover la taza, el agua “explotaba” repentinamente y salía disparada de su recipiente, quemando la cara del protagonista de la historia, fuera quien fuera.
Existen muchas afirmaciones que pasan de boca en boca, incluso a través de los medios de comunicación, y que tomamos como ciertas sin pararnos a pensar sobre su validez. Incluso los más escépticos son víctimas de algunas de ellas. Evidentemente, no podemos ponernos a comprobar todos y cada uno de los conocimientos que adquirimos día a día. Pero dudar de algunos de ellos y tratar de demostrar si son verdad o no por nuestros propios medios es una actitud muy positiva. Este es, de hecho, el motor de la ciencia.