Esta es probablemente la aventura más extraordinaria de la Humanidad. Por primera vez en miles de millones de años, un habitante de la Tierra, el Homo sapiens, es capaz de abandonar el planeta y adentrarse en el abismo del Cosmos. Si mira hacia atrás, puede contemplar todo nuestro mundo de un sólo vistazo. Delante, le esperan nuevos mundos. Es el mayor logro de la especie humana. Una historia que tendría que inspirar esperanza y fraternidad colectivas. Y sin embargo, es una historia que nace del odio y la soberbia. La mayor guerra de la historia marca el triste inicio de la materialización del sueño más antiguo de la Humanidad.
El orgullo del pueblo
galo es conocido por todos gracias a los cómics de Astérix.
En el volumen titulado
El Escudo Arverno, Astérix yObélix
recuerdan lavictoria deVercingetórix en labatalla de Gergovia, pero se niegan ahablar deAlesia, el lugar donde los galos fueron finalmente vencidos por los
romanos. Sin embargo, el pueblo galo podía estar orgulloso deesta derrota. Con Vercingetórix al mando, las
diferentes tribus de laGalia se unieron
para hacer frente a Roma y ofrecieron una fuerte resistencia hasta el final.
George E.S.M. Herbert, conde de Carnarvon, murió de una enfermedad de causas desconocidas el 6 d'abril de 1923, meses después de adentrarse en la tumba de Tutankamon. Fue víctima de una neumonía bilateral, seguida de síntomas que incluían fatiga, dolor de cabeza, insuficiencia respiratoria, adenopatías... Otros miembros del equipo que participaron en la apertura de la tumba también murieron poco después, afectados de enfermedades no aclaradas. Inmediatamente, esto hizo pensar en una maldición. ¿Cómo explicarlo, sino?
Protagonista
de una de las hazañas más increíbles de la Antigüedad, Aníbal fue
el general del ejército cartaginés que más veces derrotó a Roma
durante la guerra que mantuvieron a lo largo de todo un siglo romanos
y cartagineses. Aníbal hizo tambalearse al Imperio Romano y estuvo
a punto de cambiar el rumbo de la historia de Occidente. Pero su decisión
de no atacar la ciudad de Roma convirtió a los romanos en amos y señores
de todo el Mediterráneo. De una forma o de otra, Aníbal marcó nuestra
historia.