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sábado, 10 de septiembre de 2005 |
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En 1976, durante la convención anual de la Legión Americana en Filadelfia, un intruso invisible empezó a causar bajas entre los militares que asistieron. Soldados que habían sobrevivido a la guerra y a la barbarie sucumbieron a una bacteria que todavía no se conocía. A la hora de bautizarla, sus primeras víctimas le cedieron el nombre: Legionella (de legión) pneumophila .
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