La palabra
‘vitamina' proviene de la unión de las palabras vita (‘vida'
en latino) y amine (amoníaco). Así es, las vitaminas son compuestos
orgánicos esenciales para la vida. Su carencia puede causar efectos
graves en nuestro organismo, si bien, en algunos casos, el exceso de
ciertas vitaminas también puede ocasionarnos problemas. La mayoría
de vitaminas no pueden ser sintetizadas por el organismo, por lo cual
se han de obtener a través de la dieta. No hay ningún alimento que
nos proporcione el conjunto de todas las vitaminas; por eso es necesaria
una dieta equilibrada que aporte la cantidad indispensable de cada una
de ellas.
Caracteriza a algunos de los platos más típicos de nuestra tierra y de otros muchos países europeos; aun así, el tomate tiene un origen americano y no siempre ha sido bien recibido en la mesa.
En una dieta sana y equilibrada es fundamental un desayuno adecuado. Evitar esta comida tiene consecuencias en el estado del individuo como la irritabilidad y la falta de atención, entre otras. Cuando se duerme, el organismo quema considerables cantidades de glucosa, nuestro principal combustible. Si no se desayuna, la falta de combustible obliga al organismo a quemar otras reservas energéticas, lo que altera el normal funcionamiento de nuestro cuerpo.
En la Odisea, Homero nos habla de las virtudes del “ajo dorado” que Hermes proporcionó a Ulises para evitar que la cruel maga Circe convirtiera al héroe en cerdo tal y como hizo con sus compañeros. También, en el mito del Vellocino de Oro, Medea, hija del rey de Cólquida, untó el cuerpo de Jasón con zumo de ajos para protegerlo de los toros del monarca.