La ciencia ficción ha soñado con agujeros negros que destruían la Tierra o que nos permitían viajar a otros universos paralelos. Recientemente, estas especulaciones han cruzado los límites de la fantasía: diversos físicos teóricos han previsto que en el nuevo acelerador de partículas de Ginebra (LHC), que se puso en marcha a finales del mes de octubre, podrían formarse agujeros negros microscópicos. Esta eventualidad ha provocado diversas reacciones de alerta ante la posibilidad de que la Tierra acabe siendo destruida por uno de estos agujeros negros. ¿Tienen fundamento estos temores? ¿Qué es lo que nos pasaría realmente si cayéramos dentro de un agujero negro?
Cada año caen sobre la Tierra decenas de miles de meteoritos. La mayoría de ellos son muy pequeños, del tamaño de una piedra, y acaban desintegrándose en la atmósfera. Pero de vez en cuando se puede producir un impacto con un asteroide de dimensiones más preocupantes, incluso de algunos kilómetros de longitud. Cuando esto sucede se producen grandes explosiones que dejan cráteres enormes. El ejemplo más famoso, el que contribuyó a la desaparición de los dinosaurios hace 65 millones de años. Actualmente, sin embargo, no estamos fuera de peligro. Precisamente, se ha detectado un gran asteroide que se nos acerca...
Júpiter es con diferencia el planeta más grande del Sistema Solar. Tiene un radio que es 10 veces superior al de la Tierra. Su volumen es tal que en su interior podrían caber más de 1000 Tierras. Es tan masivo (318 veces la masa de la Tierra) que ni sumando las masas de todos los otras planetas de nuestro sistema se llega a igualarlo. El segundo planeta más grande, Saturno, apenas representa el 30% de la masa de Júpiter. Júpiter es el gigante del Sistema Solar.
El 20 de diciembre de 1996,
moría en Seattle (Washington, EE.UU.) Carl Sagan, astrónomo, físico,
profesor universitario, escritor y uno de los más destacados divulgadores
científicos del siglo XX. Diez años después de su muerte, sus libros
se continúan reeditando y la serie de TV Cosmos, que lo hizo mundialmente
famoso y que a su muerte había ya disfrutado de una audiencia de más
de 500 millones de personas en 60 países, continúa emitiéndose repetidamente
sin perder audiencia.