La animación es el arte de crear imágenes en movimiento de personajes que no sean reales, sino dibujados o formados por objetos inanimados. Es igual que el cine, pero en vez de con actores de carne y hueso, se trabaja con personajes de dibujos, plastelina, barro, o cualquier material. Ahora bien, cuando nos hablan de animación, lo primero que nos viene a la cabeza son los dibujos animados. Sin embargo, desde las primeras películas realizadas con lápiz y papel ha llovido mucho. Hoy en día, la irrupción de los ordenadores en la industria del cine ha tenido un impacto especialmente significativo en el mundo de la animación, la cual ha pasado a realizar sus películas íntegramente de forma digital. De hecho, en un futuro próximo, los actores de carne y hueso podrían llegar a ser innecesarios y los ordenadores se convertirían en nuestras fábricas de sueños.
Los buscadores han sido una herramienta clave en la explosión de Internet. El acceso a la enorme cantidad de información que contiene la red sería imposible sin la ayuda de estos sistemas que a partir de unas palabras clave nos localizan las páginas donde podemos encontrar los conceptos que nos interesan. Aun así, para utilizar los buscadores los humanos nos tenemos que adaptar a la manera de pensar de las máquinas. ¿No sería posible que las máquinas nos entendieran a nosotros, los humanos, en nuestro idioma? Este es el objetivo de los investigadores que trabajan en lo que se denomina "procesamiento del lenguaje natural".
Muchos de los contenidos que se transmiten a través de Internet están comprimidos. Archivos de texto, de música, de vídeo o de cualquier otro tipo se comprimen para reducir su tamaño, facilitar su intercambio a través de la red o ahorrar espacio de disco. Sin embargo, ¿cómo es posible reducir el tamaño de un archivo sin perder su contenido? Unos cuantos trucos de teoría de información son los que lo hacen posible.
Quizá los más forofos del fútbol hayan oído que, desde el año 2002, el club A.C. Milan del Calcio italiano realiza un seguimiento informatizado de sus jugadores y que un ordenador es capaz de determinar qué jugadores corren riesgo de lesionarse. Inteligencia artificial, lo llaman. Actualmente, en los laboratorios informáticos se desarrollan programas que imitan la estructura del cerebro humano, intentando emular una de las capacidades que nos hacen inteligentes: la de aprender.