Combinar un vino con una comida puede parecer tarea fácil si se tiene en cuenta la tópica regla de servir vinos blancos con pescado y volatería; tintos con carne roja y quesos; jerez para los entrantes y oportos para los postres. Pero como en todas las reglas, existen excepciones, aún más si tenemos en cuenta la numerosa cantidad de propuestas exóticas que ofrece la cocina actual. No es menos cierto que hay manjares y condimentos que riñen con cualquier vino como el ajo crudo, los vinagres, algunos vegetales como el apio y salsas como el curry. Con lo cual, emparejarlos con un agua mineral o incluso con una buena cerveza sería lo más aconsejable.
Existen varias teorías sobre la etimología de la palabra nipona “sake”. Una de ellas sostiene que la palabra proviene de sakae-mizu, la raíz del cual es sakaeru, que significa “prosperar”, “florecer”, “crecer vigorosamente”.
En el siglo XVII, en la Champaña francesa, un fraile llamado Dom Pierre Pérignon descubrió que añadiendo cierta cantidad de azúcar al vino joven obtenía un espumoso natural.
El vino es una de las joyas gastronómicas del Mediterráneo. Su consumo moderado puede resultar beneficioso para nuestra salud. Es más, consumirlo con sabiduría resulta muy placentero. He aquí algunos consejos para disfrutar al máximo del "elixir de los Dioses".