¿Hay otras Tierras en el universo? ¿Son habitadas por vidas extraterrestres? ¿O podrían ser habitables por los humanos? Para responder a estas preguntas, científicos de todo el mundo se han convertido en cazadores de planetas. Con satélites y telescopios registran el universo para encontrar estructuras parecidas al sistema solar. Pero, identificar donde están los planetas, en un universo con millones de estrellas, es una empresa muy difícil. Ahora un grupo de investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) ha agregado un nuevo instrumento a la caja de herramientas de los cazadores de planetas.
Los incendios en los bosques suelen verse como una desgracia. Pero en realidad el fuego forma parte de la vida natural de un bosque, ya que lo limpia y regenera. El problema es que, en los últimos años, los fuegos se han hecho más intensos, al hacerse menos frecuentes. Lo han revelado dos estudios de la Universidad de Valencia.
Un gran edificio en forma de caracol se acaba de ultimar cerca de Cerdanyola del Vallés. La construcción esconde un anillo de 268 metros de circunferencia. En el interior del anillo, correrán electrones a la velocidad de la luz, dando 100.000 vueltas cada segundo. Cuando estas partículas se mueven así producen una luz especial, de una pureza única. Los científicos planifican utilizar los valiosos rayos, emitidos por las partículas alocadas, para escudriñar todo tipo de cosas: desde células humanas hasta cuadros góticos. Con esta luz, se puede escrutar lo que ningún microscopio podría llegar a ver.