Ésta es
una versión reducida y libre de la novela Drácula
de Bram Stoker.
Drácula se transforma. Ha sido un personaje histórico, una superstición, una pesadilla y una inspiración. Bram Stoker lo convirtió en un personaje literario que popularizó la leyenda. Muchos de vosotros habréis visto la película que Francis Ford Coppola hizo basándose en este libro. Olvidadla por unos momentos. El Drácula de Stoker es diferente, la historia de Stoker es diferente. Descubridla en estas líneas, pero hacedlo a la luz del día, ya sabéis, dicen que, cuando se pone el sol..., Drácula recobra vida.
Por la mañana nos despertamos, y por la noche nos entra sueño. Es lógico: por la mañana hay luz y por la noche... pues es de noche. ¡Qué fácil! Pero no puede ser tan sencillo. Aunque cerrases todas las persianas y desconectases todos los relojes y despertadores de casa, tú o tus padres os despertaríais más o menos a la hora correcta para ir al instituto. ¿Por qué? ¿Cómo? Todos los seres vivos tenemos relojes internos que nos dicen, aproximadamente, qué hora es y que nos despiertan cuando toca (aunque no queramos).
La higiene bucal no ha sido siempre algo que haya preocupado demasiado a nuestros antepasados. De hecho, un error típico que cometen las películas históricas es que sus protagonistas lucen dentaduras blancas y bien completas, cuando esto realmente no era nada habitual, al menos entre la mayoría del pueblo llano.
El uso habitual del cepillo de dientes no llegará hasta mediados del siglo XX. Y todavía hoy los dentistas tienen que insistir en su uso frecuente.