La ciencia ficción ha soñado con agujeros negros que destruían la Tierra o que nos permitían viajar a otros universos paralelos. Recientemente, estas especulaciones han cruzado los límites de la fantasía: diversos físicos teóricos han previsto que en el nuevo acelerador de partículas de Ginebra (LHC), que se puso en marcha a finales del mes de octubre, podrían formarse agujeros negros microscópicos. Esta eventualidad ha provocado diversas reacciones de alerta ante la posibilidad de que la Tierra acabe siendo destruida por uno de estos agujeros negros. ¿Tienen fundamento estos temores? ¿Qué es lo que nos pasaría realmente si cayéramos dentro de un agujero negro?
Investigadores catalanes participan en la mayor recreación del Big
Bang. Una enorme máquina experimental situada en la frontera entre
Suiza y Francia podría responder algunas de las preguntas más candentes
de la física actual: ¿por qué los objetos tienen masa? ¿Cómo nace un
agujero negro? ¿Qué es la “materia oscura”?
Encender un pequeño sol en la Tierra y utilizarlo como fuente de energía es el sueño de los físicos y de los ingenieros que trabajan en la "fusión nuclear". La viabilidad de esta fuente de energía, limpia e inagotable según los investigadores, podría tener la primera confirmación en el 2016. Los primeros reactores capaces de convertirla en electricidad podrían comenzar a funcionar hacia el año 2050. Mientras, en Cadarache (Francia) se está construyendo el primer reactor experimental, denominado ITER.