Existen muchas afirmaciones que pasan de boca en boca, incluso a través de los medios de comunicación, y que tomamos como ciertas sin pararnos a pensar sobre su validez. Incluso los más escépticos son víctimas de algunas de ellas. Evidentemente, no podemos ponernos a comprobar todos y cada uno de los conocimientos que adquirimos día a día. Pero dudar de algunos de ellos y tratar de demostrar si son verdad o no por nuestros propios medios es una actitud muy positiva. Este es, de hecho, el motor de la ciencia.
Esta es una versión reducida y libre de la historia que Homero explicó en su poema épico La Ilíada, construido en 804 versos divididos en veinticinco cantos.
A veces gloriosos, a veces despreciables, los príncipes y reyes de esta historia se enfrentan en una guerra cruenta. Luchan, muchos mueren, otras lloran o se mofan, defienden su honor y a veces lo ignoran. Todo lo hacen creyéndose poderosos, pero sus vidas no son más que las piezas de un tablero donde los dioses -a veces gloriosos, a veces despreciables- depositan sus caprichos. Bienvenidos a una historia donde humanos y dioses se diferencian en algunas virtudes, pero se igualan en cada defecto.
¿Os recuerda algo este bicho enorme? ¿No creéis que es clavado a aquellos animalitos que encontramos en las piedras y que todos incordiábamos de pequeños para ver como se encogían formando una bolita? ¡Sí! Es como un bichito bola pero a lo bestia!