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Barcelona: historia de la ciudad Imprimir E-Mail
escrito por Jesús Hernán   
martes, 30 de mayo de 2006

Barcelona

Barcelona posee una de las historias más complejas y apasionantes del mundo occidental. Este artículo se propone abordar una primera aproximación cronológica para, en futuras ocasiones, profundizar en el anecdotario de la ciudad.

El nacimiento

Barcino

Dibujo que reconstruye la Barcelona romana. En el subsuelo del Museo de Historia de la Ciudad (Museu d’Història de la Ciutat) pueden visitarse las excavaciones de una parte de la ciudad romana

La ciudad de Barcelona fue fundada por los romanos a finales del siglo I a. C. y bautizada con el nombre de Colonia Iulia Augusta Faventia Paterna Barcino.

Barcino se levantó alrededor del monte Táber (en la actual plaza Sant Jaume). Las grandes obras arquitectónicas de la ciudad fueron las murallas, el foro y sus dos acueductos.

Barcino era una ciudad pequeña (solo tenía 2.000 habitantes) y se dedicaba especialmente al comercio.

Una de les industrias de Barcino era la relacionada con los productos del mar. Destacaba el garum (una especie de salsa de pescado), cuyo excelente sabor tenía fama en todo el Imperio.

La bandera de Barcelona

El escudo histórico de Barcelona está formado por cuatro cuarteles, dos con la cruz de san Jorge y dos con la enseña de los condes de Barcelona. El origen de la enseña condal (la senyera) se ignora, aunque ya aparece en el sepulcro de Ramon Berenguer II, muerto en 1082.

Barcelona

Prosperidad entre murallas

En el siglo V Barcelona fue ocupada por los visigodos, llegados del centro de Europa. Tres siglos más tarde, los musulmanes tomaron la ciudad y permanecieron en ella casi un siglo.

En el 801 las tropas francas de Carlomagno la ocuparon y la convirtieron en la capital del condado de Barcelona y la incorporaron a la Marca Hispánica.

La incursión musulmana de Al-Mansur en el 985 destruyó buena parte de Barcelona y significó la ruptura con los francos. Estos debían defender la ciudad y al no hacerlo el conde Borrell II optó por romper los lazos de vasallaje con ellos.

En los dos siglos siguientes, los distintos condados catalanes independientes se fueron uniendo bajo la capitalidad de Barcelona, con una política de alianzas y enlaces matrimoniales que incluyeron gran parte del sur de Francia, al tiempo que extendieron los territorios a costa de los musulmanes.

A finales del siglo XIII, la ciudad construyó una segunda muralla para proteger los nuevos arrabales que iban apareciendo entorno a la actual Santa María del Mar. Allí se formaron los barrios más activos de la ciudad.

Los siglos XIII y XIV configuraron una de las épocas más doradas de la ciudad de Barcelona, que se puso a la altura de las grandes potencias mediterráneas del momento: Génova y Venecia.

A partir del siglo XIV Barcelona, fruto de su prosperidad, construyó un tercer tramo de murallas para proteger sus campos de cosechas.

Onze de SetembreEn el siglo XIV la ciudad entró en un periodo de decadencia que duró varios siglos. Las tensiones derivadas de la unión dinástica con Castilla, iniciada con el matrimonio entre Fernando de Aragón e Isabel de Castilla estallaron en la Guerra de los Segadores, entre 1640 y 1651 y, más tarde, con la Guerra de Sucesión, de 1705 a 1714.

La caída de Barcelona en 1714 (imagen de la derecha) significó la desaparición de las instituciones propias de Cataluña, la pérdida de las libertades y la autonomía política, el cierre de la universidad, el sometimiento a las leyes de Castilla y la prohibición del uso del idioma catalán en la enseñanza y los documentos públicos.

Actualmente, el Fosar de les Moreres, situado en el barrio del Born junto a la iglesia de Santa María del Mar, recuerda esta derrota y una llama encendida representa la memoria de todos los catalanes caídos en la Guerra de Sucesión.

Barcelona se viste de modernidad

El siglo XIX comenzó muy revuelto para Barcelona. En 1814 los obreros organizaron la primera huelga general que se conoce en la ciudad. La huelga era un fiel reflejo de las tensiones y los evidentes deseos de cambio de la población. Las reformas no se hicieron esperar.
En 1848, Barcelona inauguró el primer recorrido de ferrocarril y su vocación industrial hizo que se la conociera como “la pequeña Manchester”.

Paralelamente, la ciudad inició un desarrollo urbanístico sin precedentes tras el derribo de las murallas. En 1859 se aprobó el plan de Ildefons Cerdà, que planteaba una transformación radical y racional de la ciudad y que condujo al nacimiento del actual Eixample.
En 1888 Barcelona acogió la Exposición Universal de 1888 y su imagen exterior se renovó completamente pasando a ser la de una ciudad moderna y cosmopolita.

A principios del siglo XX, mientras una nueva generación de industriales y políticos pertenecientes a la burguesía se preocupaban por los avances urbanísticos e industriales que convertirían Barcelona en una ciudad moderna, el mundo intelectual se reunía en el local Els Quatre Gats.

El espíritu del Modernismo impregnó la ciudad en todos los ámbitos artísticos. Barcelona se llenó de una generación de artistas como Gaudí que llevaron la fantasía a su máxima expresión. La Sagrada Familia, la Pedrera, la Casa Batlló o el Parque Güell son algunas de las obras que representaron la imagen de Barcelona en el mundo.

Sagrada Familia

La Sagrada Familia de Antoni Gaudí

Antoni Gaudí

Antoni Gaudí

Gaudí es el símbolo de la Barcelona moderna. Curiosamente, la modernidad le jugó una mala pasada cuando murió atropellado por un tranvía.


La Barcelona del siglo XX

Barcelona

El siglo XX se inició también de forma tormentosa. En 1906 Barcelona vivió la Semana Trágica, con numerosos altercados, barricadas y quema de conventos. Aquella semana parecía anunciar el doloroso siglo que le esperaba a la ciudad. Antes de caer en la Guerra Civil, Barcelona organizó la Exposición Universal de 1929 y vivió un periodo de ilusión con la República iniciada en 1931. Tan solo fue un espejismo.

Expo 1929

Fotografía de la Exposición Universal de Barcelona en 1929. Records of the Bureau of Foreign and Domestic Commerce (151-FC-106-67) National Archives and Records Administration

La Guerra Civil y el franquismo obligaron a miles de personas a exiliarse y anularon muchas de las libertades que se habían conseguido en etapas anteriores. No fue hasta la década de 1960 cuando comenzó un nuevo desarrollo económico e industrial.

Tras la muerte del dictador Franco en 1975, Barcelona recuperó la Generalitat y la capitalidad autonómica de Cataluña.

Juegos Olímpicos

Torre Agbar

La Torre Agbar, de Jean Nouvel

En 1981, Barcelona fue elegida sede de los Juegos Olímpicos de 1992. La ciudad inició una profunda transformación arquitectónica y urbanística que la abrió al mar y que culminó con una extraordinaria proyección internacional en unos Juegos Olímpicos memorables.

El Fòrum de les Cultures 2004 fue el último evento a nivel mundial celebrado en Barcelona. Sin la misma repercusión ciudadana que la conseguida por los Juegos Olímpicos, supuso la construcción de nuevos espacios y lo que podría significar el inicio de la recuperación de una de las zonas más olvidadas de la ciudad. Barcelona sigue respirando.

 
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