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Grecia, el nacimiento de la filosofía occidental Imprimir E-Mail
escrito por Raquel Maspoch   
martes, 30 de mayo de 2006

Filosofía griega

La antigua Grecia es la cuna de la cultura y el pensamiento occidental actual. Nuestra manera de entender el mundo se gestó en las antiguas ciudades griegas, donde filósofos y pensadores abandonaban por primera vez las explicaciones sobrenaturales para enfrentarse a la verdad usando la razón.

Desde que nacemos nos caracterizamos por ser una pupila ávida de información: el ser humano necesita aprender para sobrevivir. De hecho, no hay civilización que no tenga su propia manera de explicar el mundo y encuentre la manera de calmar la impaciente curiosidad humana.

El principio fue la palabra

Hay que señalar que en el siglo IV a. C., en Grecia no apareció propiamente la filosofía, sino una actitud nueva amítica y racional que originó un saber de un contenido lógicamente confuso, en el cual se hace difícil distinguir qué hay de propiamente filosófico o científico y qué de mítico.

Con la caída de los paradigmas míticos tradicionales, los pensadores griegos se introdujeron en la búsqueda de la aletheia ('verdad'), es decir, el principio constitutivo o arkhé que rige la realidad y que se esconde tras los velos míticos y de la experiencia habitual. Así, surgieron los primeros filósofos monistas, como Tales de Mileto, según el cual el arkhé era el agua, o Anaximandro, que propuso como origen una sustancia sin forma ni límites o apeiron.

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El pensador (Dante pensando), Auguste Rodin, 1880

Al buscar la explicación racional de los fenómenos naturales, estos filósofos pusieron la primera piedra del pensamiento racional: un elemento estable que justificara la realidad más allá del cambio constante. Además, en todos ellos el arkhé era un elemento que pertenecía a la realidad natural y los fenómenos dejaban de ser explicados por la intervención de fuerzas sobrenaturales. Estos dos factores estimularon la observación del mundo y el nacimiento de ciencias tales como la matemática o la física.

Del mito al logos

Logos hace referencia también al concepto 'palabra', pero al contrario que mythos se relaciona con el ejercicio de la razón. El logos es, pues, la palabra de la polis que conduce a la verdad desnuda (aletheia), producto de la deliberación pública y democrática.

En contraposición con los regímenes totalitarios micénicos, las polis griegas no disponían de una casta o clase que velara por una ortodoxia y por esto el ejercicio del logos era un pensamiento racional al alcance de todos los ciudadanos.

Amor a la sabiduría

El término filosofía proviene de la suma de dos palabras griegas, philein y sophia, y significa 'amor a la sabiduría'. A partir de esta definición podemos concluir que el filósofo es aquel que siente amor por el saber obtenido a partir del ejercicio del logos y que busca una explicación racional y última de su objeto de estudio mediante el establecimiento de sus causas primeras.

Parir la verdad

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Sócrates

La filosofía propiamente dicha nace más tarde que con los —mal llamados— filósofos monistas. Concretamente, lo hará durante el siglo V a. C. con Sócrates y el establecimiento del método socrático. Este sistema de razonamiento, basándose en el aspecto subjetivo de la reflexión filosófica, utiliza tres instrumentos básicos: la ironía, el razonamiento inductivo, que busca la causa última de las cosas, y las definiciones universales.

El método socrático —maièutica o arte de hacer nacer— se inicia con la pregunta “¿qué es?” y continúa con un conjunto de cuestiones encadenadas y tiene como objetivo demostrar la invalidez de un razonamiento poniendo en evidencia su falta de logos. La finalidad de este método era educar —del griego educere o 'sacar a la luz'— a los ciudadanos de la polis ayudándolos a buscar en su interior la verdad, una verdad que ya no estaba encriptada ni pertenecía a castas sacerdotales.

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Dibujo: Oriol Massana

 
 
 
 
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