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El ajo: ardoroso benefactor Imprimir E-Mail
escrito por Salvador Pané   
jueves, 29 de junio de 2006

Ajo

En la Odisea, Homero nos habla de las virtudes del “ajo dorado” que Hermes proporcionó a Ulises para evitar que la cruel maga Circe convirtiera al héroe en cerdo tal y como hizo con sus compañeros. También, en el mito del Vellocino de Oro, Medea, hija del rey de Cólquida, untó el cuerpo de Jasón con zumo de ajos para protegerlo de los toros del monarca.

El ajo entre los griegos

AjoEl ajo era, además, planta sagrada de la diosa de la oscuridad y de la brujería, Hécate. En la antigüedad, en los cruces de las ciudades había estatuas triples de la diosa en las que los griegos ofrecían ajos.

En cambio, en la Antigua Grecia, se prohibía la entrada al Templo de Cibeles a aquellos que habían ingerido ajo dado que, para sus devotos, el olor de este alimento en el aliento era considerado una ofensa a la diosa.

Divinidad del Antiguo Egipto

La planta del ajo fue introducida en el Mediterráneo a través de los antiguos egipcios. Se usaba no sólo como especie en varias comidas sino también como remedio curativo. En el papiro d’Ebbers (1550 aC), constan fórmulas sanativas en las cuales interviene el ajo. Se aconseja su uso contra infecciones, tumores, picadas de insectos y enfermedades cardíacas.

EgiptoDe acuerdo con el gran historiador romano Plini el Viejo (23-79 dC), cuando los egipcios prestaban juramento, ajos y cebollas se invocaban tal y como si se trataran de deidades. Otra referencia del ajo aparece en el libro hebreo del Éxodo dónde se puede ver que el ajo constituía la dieta de los inmigrantes israelíes en Egipto. De hecho, el régimen alimentario de los esclavos egipcios consistía básicamente en cebollas y ajos. En la actualidad, todavía en Egipto se celebra la fiesta de “aspirar las brisas” durante la cual el ajo se consume y es emplazado alrededor de los marcos de las puertas y sobre las repisas de las ventanas con el fin de combatir las fuerzas maléficas.

Entre el bien y el mal

Ya sea por su sabor o por su aroma inconfundibles, el ajo se ha considerado tanto un símbolo del bien como del mal. En términos negativos, por ejemplo, existe una leyenda turca dónde se narra que después de que Satanás abandonara el Jardín del Edén, crecieron un ajo y una cebolla allá dónde habían quedado estampadas sus huellas izquierda y derecha respectivamente.

También en varias sectas y denominaciones del Cristianismo, del Islamismo, del Budismo Zen o del Hinduismo, el ajo se ha calificado como alimento impuro. En cambio, en otras culturas y religiones, el ajo ha sido considerado elemento protector contra vampiros, diablos y otros seres malignaos. De hecho, lashuna (ajo en sánscrito o antiguo indoario) significa “asesino de monstruos”. Es curiosa la leyenda sánscrita que narra como el ajo se originó a partir de la sangre del rey Rahu, quien había robado el elixir de la vida a Vishnu, el dios hindú preservador del Universo. Como castigo, Vishnu cortó la cabeza del rey y, de la sangre derramada, brotó el ajo. Las propiedades antidemoniacas del ajo se han extendido desde la China hasta los Balcanes a lo largo de la historia.

Drácula

Dibujo: Oriol Massana

Propiedades nutricionales y sanadoras del ajo

Los atributos del ajo no quedan reducidos sólo a mitos y leyendas sino que realmente presenta muchas propiedades terapéuticas. El ajo contiene minerales como el zinc y el magnesio, y las vitaminas C, A, B1, B2, PP y E. El ajo contiene entre un 50-70% de agua, 20-23% de glúcidos, 0.2-0.5% de lípidos y 6% de proteínas. Entre sus propiedades, podemos destacar su poder fluidificante y depurador de la sangre. También ciertos componentes del ajo como la alicina (compuesto líquido sulfurado que confiere al ajo su olor característico), ayudan a disminuir el nivel de colesterol y de otras grasas. Como consecuencia, el ajo es excelente para evitar enfermedades cardiovasculares. Por otra parte, ciertos estudios coinciden en el hecho de que el Allium sativum posee cualidades anticancerígenas. Parece ser que los compuestos sulfurados son los responsables de combatir las células cancerígenas en órganos como el estómago, el hígado o el pecho.

La planta del ajo

Planta del ajoLa planta del ajo parece que nació en Asia central cerca del ambiente hostil de Siberia. Pertenece a la familia de las liliáceas como los tulipanes, las azucenas y los narcisos. El Allium sativum es una planta perenne que consiste en una cabeza compuesta por encima de la cual surge un tallo de unos 25 a 100 cm. de longitud; presenta unas hojas planas de unos 8 mm de anchura. Puede presentar flores blancas, púrpuras o verdosas si bien, a veces, son inexistentes. La cabeza del ajo está constituida por unas partes más chicas que denominamos popularmente dientes o granos de ajo.

 
 
 
 
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