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Vino y salud: la paradoja francesa |
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escrito por Carles Sunyer
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jueves, 08 de septiembre de 2005 |
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¿Cómo es posible que los franceses, con una dieta muy rica en grasas, presenten un índice de enfermedades cardiovasculares muy inferior al de otros países donde se consumen dietas más sanas? Esta contradicción recibe el nombre de "paradoja francesa" entre la comunidad médica, y a principios de los 90 se propuso una posible explicación: el frecuente consumo de vino tendría efectos protectores frente a las enfermedades cardiovasculares.
Actualmente, numerosos estudios científicos han demostrado que esto es así. El mecanismo más aceptado atribuye al consumo moderado de alcohol un aumento en sangre de los niveles del colesterol “bueno”, es decir, de lipoproteína HDL. Otros potenciales efectos del consumo moderado de alcohol son la prevención de la formación de trombos y la regulación de la coagulación de la sangre. Sin embargo, el consumo de alcohol en grandes dosis puntuales no tiene este efecto y además resulta nocivo para la salud física y mental.
La baja incidencia de enfermedades cardiovasculares en Francia se atribuye al consumo moderado de vino. |
Más allá de los efectos del alcohol, otros componentes del vino no presentes en otras bebidas alcohólicas, han demostrado proporcionar beneficios aún mayores en la prevención de las enfermedades cardiovasculares. Los polifenoles son sustancias derivadas de la uva que muestran un claro efecto protector, tanto por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias como por su cualidad de incrementar el efecto sobre el colesterol “bueno”. Algunos experimentos evidencian que otros componentes del vino deben tener igualmente efectos beneficiosos.
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