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Lo esencial para estar vivo. El genoma mínimo Imprimir E-Mail
escrito por Héctor Ruiz   
viernes, 06 de octubre de 2006

Genoma

El año 2003 pasó a la historia de la ciencia por la obtención de la secuencia del genoma humano, es decir, el texto, escrito con sólo 4 letras diferentes, que constituye una enciclopedia de cómo hacer y mantener vivo a un ser humano. Antes, sin embargo, ya se habían secuenciado (así se llama) los genomas de otros organismos más pequeños. 

De hecho, desde entonces, la obtención de secuencias genómicas de todo tipo de organismos ha ido en aumento. Pero tener el texto de la enciclopedia no es suficiente; hace falta descifrar su contenido. Por ello, a la secuenciación le sigue la identificación de genes escondidos en el interior de la secuencia, que se realiza gracias a potentes programas informáticos. La determinación del número de genes que contiene un genoma es a menudo motivo de apuestas entre investigadores (con el genoma humano no acertaron, pensaban que tendría unos 70.000 y fueron 30.000). Pero por otra parte, nos ha llevado directamente a plantearnos una cuestión fundamental: ¿cuántos genes necesita un ser vivo como mínimo para ser funcional?

La búsqueda del genoma mínimo se ha convertido en un hito de gran interés científico, espoleado por la declaración de intenciones del magnate Craig Venter, que afirma pretender crear el primer ser vivo diseñado y sintetizado por el hombre. 

El genoma mínimo es el grupo de genes más reducido posible que sería suficiente para mantener una forma de vida celular funcional en las condiciones ambientales más favorables que se puedan imaginar, es decir, en presencia de una aportación completa de nutrientes esenciales y en ausencia de estrés ambiental.

genomaminim1.jpg

Rocky Mountain Laboratories, NIAID, NIH

Las estrategias utilizadas para desenmascarar los genes esenciales consisten fundamentalmente en impedir que los genes realicen su función, ya sea mediante mutaciones u otros métodos. Todas estas aproximaciones, aun así, se quedan cojas. Además de las estrategias experimentales, también se usan métodos de análisis computacional que sacan partido de las secuencias genómicas completas que se han obtenido de muchos organismos. Parece lógico que si comparamos las secuencias de dos organismos que tengan genomas pequeños podremos detectar cuáles son los genes esenciales, asumiendo que serán aquellos existentes en los dos organismos. Los primeros estudios realizados comparando los genomas de Mycoplasma genitalium (una bacteria parásita intracelular con uno de los genomas más pequeños conocidos) y Haemophilus influenzae (bacteria causante de la meningitis, con un genoma también bastante pequeño), resultaban en 256 genes conservados. Aun así, muchos de ellos se podían extraer y los organismos sobrevivían sin problemas. Hará falta esperar más para conocer este genoma mínimo, dado que cuantos más genomas se comparen, más pequeño será el número de genes coincidentes.

 
 
 
 
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