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Todos los
humanos de todos los lugares del mundo pertenecemos a la misma especie:
Homo sapiens. Pero hubo un tiempo en que no éramos la
única especie humana que habitaba el planeta.
¿Dónde y cuando surgió el Homo
sapiens? ¿Qué pasó con el resto de
especies humanas?
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Australopithecus. (Dibujo de Oriol Massana).
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Los homínidos, antepasados de la humanidad
Hace unos 6,5
millones de años, los primeros seres bípedos con forma humanoide,
los primeros homínidos, aparecen en las praderas de África Central.
Hasta hace poco sólo se conocían fósiles en la zona oriental de este
continente; pero el hallazgo de nuevos restos en Chad, atribuidos a
una especie que los paleontólogos han denominado Sahelanthropus
tchadensis, nos indica que los homínidos eran bastante diversos
y estaban bien dispersados geográficamente. De los Sahelanthropus
sólo se ha encontrado un cráneo y algunos dientes, pero sabemos que
son homínidos porque tienen dientes pequeños (especialmente los caninos),
una cara corta y el agujero dónde el cráneo se une a la columna vertebral,
el foramen magnum, situado en la parte inferior del cráneo,
lo cual indica una posición erecta.
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Los fósiles
de los siguientes homínidos aparecen al este de África y tienen una
antigüedad de entre 5 y 2 millones de años. Corresponden, a los
Ardipithecus y a los Kenyanthropus, seguidos de los Australopithecus.
Éste último género es quizás el más famoso, gracias al hallazgo
en 1974 de un esqueleto bastante completo de una hembra joven (denominada
"Lucy"), unas huellas fosilizadas en 1978 y, recientemente, un esqueleto
casi completo de un niño de 3 años. Estos homínidos son un intermedio
entre los grandes simios y los humanos modernos: con un cerebro pequeño,
brazos ligeramente alargados y con una postura totalmente erecta y desplazamiento
bípedo. Se piensa que no usaban el fuego ni elaboraban herramientas.
Igualmente, se cree que nunca se aventuraron más allá de África. |
Los primeros humanos
Hace unos 2
millones de años, los primeros miembros del género Homo, denominados
Homo habilis, aparecen en África a partir de la evolución de algún
grupo de homínidos anterior. Construían herramientas, pero no sabemos
si hacían fuego. Poco más tarde aparecían los Homo
erectus, de los cuales no hay ninguna duda que dominaban el fuego
y construían herramientas más complejas. Parece que los Homo
erectus fueron los primeros en aventurarse fuera de África y colonizar
Europa y Asia. A partir de las diversas poblaciones extendidas por los
viejos continentes, aparecieron diferentes especies humanas modernas.
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Homo habilis. (Dibujo de Oriol Massana).
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| ¿Que se ha hecho de todas ellas? ¿Somos los descendientes de una única
de estas especies, o el producto de su cruce? |
Los
orígenes del Homo sapiens
Los humanos
actuales ¿somos una especie que "barrió" al resto de las
especies humanas? ¿O bien somos resultado de la hibridación entre
ellas?
El origen y
evolución temprana de los humanos modernos, los Homo
sapiens, es un área de investigación muy controvertida que se encuentra
en pleno debate científico. Existen fundamentalmente dos teorías contrapuestas.
Las dos parten del hecho que hace unos 1,5 millones de años, la especie
Homo erectus se expandió desde África hacia Europa y Asia. Las
diversas poblaciones de Homo erectus, africanas, europeas y asiáticas,
evolucionaron separadamente, en función de su ambiente y de fenómenos
de azar. A partir de este punto, las dos teorías se bifurcan: la teoría
del reemplazo (o del origen único) defiende que el Homo
sapiens apareció hace unos 200.000 años a partir de la evolución
de una población africana de Homo
erectus. A continuación, se expandió por todos los continentes,
desplazando y sustituyendo las otras especies humanas que habían aparecido
fruto de la primera expansión de los Homo
erectus. Todos los humanos modernos, por lo tanto, descendemos de
una población ancestral africana de Homo sapiens que volvió a colonizar
Europa y Asia, y llegó todavía más allá (América, Australia, etc.).
Homo erectus. (Dibujo de Oriol Massana).
La teoría
alternativa es la denominada multiregional, que considera que tras la
primera expansión del Homo erectus, las diversas poblaciones
descendientes de esta especie evolucionaron conjuntamente hacia el
Homo sapiens pese a las distancias geográficas que había entre
ellas. Normalmente, cuando una población queda aislada de otras poblaciones
de su misma especie, tiende a evolucionar en un sentido que la diferenciará
de ellas. Pero los defensores de la teoría multiregional argumentan
que las diversas poblaciones humanas evolucionaron hacia una única
especie gracias al flujo génico (es decir, que continuamente había
cruces entre individuos de poblaciones diferentes, cosa que permitía
su homogeneización).
La mayor parte
de las pruebas genéticas, sin embargo, son consistentes con la primera de estas
teorías.
¿Tres
dispersiones humanas fuera de África?
Hasta hace muy poco, se creía firmemente que Homo
erectus había sido el primer representante del género humano en
aventurarse fuera de África, hace unos 1,5 millones de años. Aun así,
el descubrimiento de una gran cantidad de fósiles en la ex-república
soviética de Georgia, por un grupo de investigación que incluye un miembro
del Instituto de Paleoecología Humana de la Universidad Rovira i Virgili,
el Dr. Jordi Agustí, ha hecho tambalear estas suposiciones. El hallazgo
de varios cráneos y mandíbulas, en un estado de conservación excepcional,
con una antigüedad de 1,8 millones de años y un aspecto que recuerda
al Homo habilis, obliga a replantear las ideas preconcebidas sobre la
primera dispersión humana. Además, las herramientas localizadas junto
a los huesos corresponden a una tecnología propia de los Homo
habilis, y no a los Homo erectus.
De esta forma,
es probable que algunos Homo habilis ya se hubieran aventurado
fuera de África. De esta primera dispersión, surgirían los Homo
erectus asiáticos. También se piensa que los restos encontrados
en la Sierra de Atapuerca estarían relacionados con esta primera dispersión.
No obstante,
es probable que entre esta primera salida de África (hace más de 1,8
millones de años) y la última, del Homo
sapiens (hace 200.000 años), se produjera otra: la dispersión
del Homo heidelbergensis o Homo
rhodesiensis, que es la que habría llevado la industria acheuliana
a Europa y probablemente habría dado lugar a los neandertales.
Así pues,
probablemente no fueron dos las salidas de África, sino tres: en primer
lugar, los Homo habilis, cosa que hasta ahora se desconocía.
A continuación, los Homo heidelbergensis, y finalmente, los
Homo sapiens.
Homo neandertalensis. (Dibujo de Oriol Massana).
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¿Llevamos
genes de neandertal en nuestro genoma?
Los neandertales
son una especie humana que vivió en Europa y el Próximo Oriente hace
medio millón de años hasta que su rastro desapareció unos 28.000
años atrás. La teoría multiregional defiende, entre otras cosas,
que los neandertales no se extinguieron ante la preponderancia de los
Homo sapiens, sino que "se unieron" a ellos. Es decir, que se produjeron
cruces con descendencia fértil entre Homo sapiens y Homo
neandertalensis, de forma que algunas poblaciones humanas actuales
presentan genes neandertales en sus genomas. Pese a la fascinación
de esta idea, por el momento no se ha encontrado ninguna evidencia genética
al respecto, más bien al contrario.
Las nuevas
técnicas genéticas nos han permitido recuperar fragmentos de DNA de
restos de neandertales. El análisis de estas muestras indica que los
neandertales encontrados en diferentes poblaciones de Europa presentan
un alto grado de parentesco, pero que son muy diferentes de los humanos
modernos.
Proyecto
Genoma Neandertal
Desde hace
casi diez años, ha sido posible recuperar DNA mitocondrial de neandertales.
Con estos datos genéticos hemos podido empezar a entender la propia
historia evolutiva de los neandertales, sus procesos demográficos y
migratorios, a lo largo de los máximos glaciales que sufrieron. Los
nuevos adelantos en las técnicas moleculares, como la pirosecuenciación,
han permitido lanzar este año el Proyecto Genoma Neandertal, que pretende
conseguir secuenciar el genoma neandertal completo, que es tan largo
como el nuestro, en sólo dos años.
El investigador
Carles Lalueza-Fox, experto en DNA antiguo de la Universidad de Barcelona,
participa en este proyecto internacional que agrupa varios equipos de investigación alemanes y norteamericanos. "El neandertal es nuestro pariente
más próximo; secuenciando su genoma podremos aportar una valiosa información
que ayudará a redefinir el concepto de humanidad", comenta el Dr.
Lalueza-Fox. Previamente ya se secuenció el genoma de nuestro pariente
vivo más próximo: el chimpancé. Las diferencias nos tenían que ayudar
a entender qué hace que tengamos una capacidad cognitiva superior.
Pero había demasiadas diferencias, que nos llevaban a hacernos demasiadas
preguntas. Con el análisis del genoma neandertal podremos localizar
aquel pequeño porcentaje de diferencias que nos han proporcionado habilidades
cognitivas superiores.
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Construyendo
el árbol de familia de la humanidad
La genética
constituye una herramienta muy poderosa para establecer relaciones de
parentesco entre individuos de una misma especie, e incluso entre especies
diferentes. Con más o menos precisión, el análisis genético nos
permite construir árboles de familia (árboles filogenéticos) dónde
cada ramificación corresponde a la aparición de un nuevo linaje.
El análisis trata de comparar las secuencias de nuestros genes (o de
las proteínas que estos codifican), formadas por cadenas de unidades
que se van repitiendo en un orden determinado, con las de otros individuos
y ver cuántas diferencias hay. Cuantas más diferencias, más lejos
se encuentra nuestro antepasado común.
Por ejemplo,
tú y los otros miembros de tu familia presentáis pocas diferencias
genéticas en comparación con aquellos que no pertenecen a vuestra
familia. Imagínate a tres compañeros de clase: Joan, Montse y Abdul. Joan y Montse son de familias catalanas y Abdul procede de
Etiopía. Podemos imaginar que los análisis genéticos determinan que
el DNA de Joan y de Montse es diferente en un 0,04%, que su DNA
comparado con el de otros compañeros del resto de Europa es diferente
en un 0,07% y que todos ellos, difieren de Abdul en un 0,1%. Si hacemos
un árbol de familia podemos visualizar las relaciones de parentesco
entre ellos.
Vemos que Joan y Montse tienen un antepasado común
próximo (quizás alguna familia catalana de hace unas 10 generaciones)
que corresponde al punto A. Su árbol de familia también tiene un
antepasado común con el resto de europeos de la clase, quizás unas
docenas de generaciones antes, marcado en el punto B. Finalmente, todos
tienen un antepasado común muy anterior, probablemente hace centenares
de generaciones. ¡Todos somos familiares!
Si hacemos lo mismo estudiando el DNA de muchos individuos de los diversos grupos
humanos podemos llegar a construir el árbol de familia de la humanidad.
Como vemos,
los análisis genéticos establecen que el grupo humano más diferente
a todos los demás es el africano, lo que no significa otra cosa que
el origen de todos los humanos modernos lo podemos encontrar en una
población de Homo sapiens africana ancestral. Estos resultados,
por lo tanto, apoyan la teoría del reemplazo.
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Hachas de mano del Paleolítico (wikipedia.org).
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La
expansión de los humanos modernos por todo el mundo
Los árboles
de familia de los diversos grupos humanos nos ayudan a descubrir cómo
se produjo la colonización del mundo. Además, se puede tratar de averiguar
cuándo se produjeron las separaciones entre los diversos linajes (y
por lo tanto las migraciones) a partir de los "relojes moleculares".
¿Qué es un reloj molecular? Fundamentalmente se trata de suponer
que los cambios que se producen en nuestro genoma, debidos a las mutaciones,
lo hacen a un ritmo determinado en el tiempo. Conociendo aproximadamente
este ritmo de cambio, podemos establecer cuánto tiempo hace que
el linaje de dos individuos se separó.
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Pero no sólo
los genomas evolucionan con el tiempo. Las lenguas que hablamos los
humanos también lo hacen, y su estudio comparativo constituye otra
herramienta muy valiosa por determinar relaciones entre las diversas
poblaciones humanas. Por último, los restos arqueológicos, que incluyen
herramientas y utensilios, y cualquier manifestación cultural, también
aportan información muy valiosa. |
Con los estudios
genéticos, arqueológicos y lingüísticos en mano, podemos imaginar
una expansión humana como la que muestra este mapa:
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