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Centenares
de preguntas rodean el retrato más famoso de la historia. Tras medio
siglo de vida, todavía siguen sugiriéndose nuevas interpretaciones
sobre todos los elementos de esta obra. Habiendo recibido inevitablemente
y merecidamente un reconocimiento como icono cultural, su hechizo traspasa
las barreras pictóricas por alimentar todo tipo de
ámbitos, ya sean el cine, la literatura o la religión.
¿Quién es ella?
Mirada de reojo,
labios finos, cejas y pestañas ausentes, manos grandes, sonrisa imposible
de describir... Todos estos rasgos, unidos a un paisaje extraño, lleno
de sombras y colores indefinidos, son los que han despertado el interés
y el ansia interpretativa de mucha gente, desde el momento que el retrato
salió a la luz. Es inevitable observar o hablar de esta obra sin que
aparezcan interrogantes cómo: ¿quién es esta mujer? ¿Sonríe? Y
si sonríe, ¿a qué se debe? Hay quien se preguntará por qué un retrato
es motivo de tanto jaleo y expectación. Seguramente, muchos sólo ven
a una mujer posando, que parece sonreír tímidamente, y no encuentran
razón para hacerse tantas preguntas ante una imagen que parece sencilla
en cuanto a contenido. Pero si se tienen en cuenta las suposiciones
y dilemas sobre la identidad de la mujer retratada, y que siempre se
ha creído que Da Vinci introducía mensajes ocultos en sus obras, entre
otras cosas, no es de extrañar que esta imagen cautive tan sólo con
mirarla.
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La Mona Lisa, Leonardo da Vinci
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Posibles
identidades
Por indagar
más sobre la protagonista, haremos un repaso de algunas de las interpretaciones
sobre quienes pueden ser esta mujer; aun así, todo son sospechas que
no se han conseguido probar nunca:
- Lisa Gherardini,
dama florentina que se casó con el banquero napolitano Francesco del
Giocondo; de aquí el nombre de Gioconda. El de Mona o Monna seria apócope
de "Madonna", expresión en italiano que quiere decir "mi señora".
- Quizás
fue Isabella de Este, a la cual Da Vinci conoció en Milán y dibujó
a lápiz para después hacer un aceite.
- Constanza
d'Avalos, duquesa de Francaville, mencionada en un poema de la época,
donde se lee que Leonardo la pintó "bajo bello velo negro"
- La teoría
más llamativa es que sería el propio Leonardo con apariencia de mujer.
Para llegar a esta conclusión, se analizó y se comparó con uno de
sus autorretratos más famosos. Se vio, sorprendentemente, que los rasgos
eran muy parecidos en las principales líneas de la cara (labios, ojos,
nariz,...). La ausencia de cejas le daría una apariencia más ambigua.
- Pero la
teoría más polémica, y recientemente popularizada tras la aparición
del éxito de ventas El código Da Vinci, es que representa a la misma
Maria Magdalena, y por añadir más polémica, que está embarazada.
La teoría se fundamenta en la posición de las manos sobre el vientre
y en la simbología oculta característica de la obra de Leonardo. Además,
a la Virgen María también se la denominaba Madonna.
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Da Vinci:
más allá del pintor renacentista
Si hacemos
un repaso a la vida creativa de Da Vinci, comprobaremos que este genio
no se quedó estancado en las artes plásticas. También experimentó
de una forma sorprendente en zoología, cartografía, anatomía, botánica,
etc. Muchos de sus proyectos se han dado a conocer forma de apuntes
y dibujos, pero muchos quedaron sin materializar y han pasado a la historia
como grandes ideas. El Hombre de Vitruvio, diferentes códigos, planos
de fortificaciones y multitud de inventos son ejemplos de su genialidad.
De izquierda a derecha, primera fila: 1) Posible autorretrato de Leonardo (c.1512), 2) Esudio de embriones (c.1510), 3) Anatomia del cuello (c.1515).
De izquierda a derecha, segunda fila: 4) Diseño de un cañón gigante (c.1503-1504), 5) Caballo (c.1483-1498), 6) Estudio de los movimientos y posiciones de un gato (c.1517-1518).
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La sonrisa más polémica de la historia
A la incertidumbre
sobre la identidad de la dama, se le unen otros enigmas que hacen más
atractivo el retrato. El más famoso es el de su sonrisa. Es cierto
que cuando observamos su mirada nos persigue desde cualquier ángulo,
y con esto parece sonreír; esta es la sensación que tienen muchos
en un primer momento. Entonces uno se pregunta por qué sonríe, y empiezan
a nutrirse imparablemente las teorías. ¿Es una sonrisa dulce? ¿De
felicidad? O ¿en realidad no sonríe? Hay dos interpretaciones muy
discutidas que intentan responder a estas preguntas. Una atribuye la
sonrisa al hecho de que se trata de una mujer embarazada (dejando de
lado que sea Maria Magdalena o no).
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| La posición de las manos sobre
el vientre, la serenidad del rostro, los dedos hinchados, etc., lo fundamentan.
La segunda, habla de una sonrisa burlona en el supuesto de que fuera
una imagen afeminada del propio Da Vinci. Este, bajo un disfraz de mujer,
se estaría mofando del espectador y por esto nos sonríe maliciosamente.
Pero todo esto no deja de ser puras suposiciones. Recientemente, Margaret
Livingston, experta en percepción visual, se aventuró a decir que
"la sonrisa de la Mona Lisa es una ilusión que aparece y desaparece
debido a la forma en qué el ojo humano procesa las imágenes". De
esta forma, si miramos la sonrisa directamente, este desaparece, mientras
que si nos fijamos en otras zonas del cuadro, parece que sí que nos
sonríe. ¿Por qué no lo comprobáis? ¿Os sonríe? |
Reproducciones y referencias
En pleno siglo
XX, ante la explosión de la publicidad, el cine y la televisión, y
con el gusto por la copia y la transformación del pasado, era inevitable
que la Gioconda se convirtiera en icono de moda recurrente. Así, todavía
podemos ver como su imagen aparece en numerosos objetos cotidianos,
se ha utilizado como imagen publicitaria, y como obra parodiada por
varios artistas de renombre. Por ejemplo, el 1919 Marcel Duschamp, artista
trasgresor por excelencia, se atrevió por primera vez a reproducir
esta obra añadiéndole un bigote y una barba. También la subtituló
con las letras LHOOQ, que leídas en francés (elle
chaud au cul) vienen a decir: "Ella tiene fuego en el culo".
Más recientemente, Andy Warhol y Fernando Botero hicieron sus versiones,
y también hay una Gioconda con rasgos de Salvador Dalí. No hace falta
olvidar tampoco su inmersión en la literatura y el cine, con El Código
Da Vinci o La sonrisa de Mona Lisa, entre otras. Esto no hace más que
reafirmar su popularidad y su carácter de icono cultural. Con todo
ello, es imposible mirarla como un simple retrato.
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Superior: LHOOQ, Marcel Duchamp. Inferior: Mona Lisa, Botero
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Datos de interés
- Mide 77
x 53 centímetros (¡es un cuadro bastante pequeño!)
- Es imagen
de más de 400 marcas y nombre de 61 productos
- Es visitada
por 6 millones de personas cada año
- El 1911
fue robada por el pintor italiano Vicenzo Perrrugia. Dos años más
tarde apareció en Italia
- Fue salpicada
con ácido y golpeada con una piedra en el Louvre, dónde ahora se expone
tras una vitrina antibalas, en una sala especial que la protege.
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