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No somos conscientes,
pero sobre nuestras espaldas cargamos el peso de las millones y millones
de moléculas de aire que se encuentran justo sobre nosotros, formando
parte de la atmósfera. Esto es lo que denominamos presión atmosférica.
Como podemos deducir, esta presión depende de la altitud a la cual
nos encontramos: cuanto más arriba, menos aire tendremos encima y,
por lo tanto, menos pesará. Efectivamente, arriba de una montaña la
presión atmosférica es inferior que la se da a nivel del mar. ¿Cómo
podemos demostrar este fenómeno que nos acompaña día a día?
1) MATERIAL
- Una botella
de plástico vacía de 1,5 o 2 litros de capacidad (de las de agua mineral
o de algún refresco con gas)
- Agua del
grifo
- Un embudo
- Un recipiente
para calentar agua
- Grifo de
agua fría
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2) MANOS A LA OBRA
1) Calienta
¼ de litro de agua hasta su punto de ebullición. Lo puedes hacer rápidamente
con el microondas o bien en el fuego de la cocina.
2) Introduce
el agua hirviendo dentro la botella con la ayuda de un embudo. Verás
que l'botella se deforma un poco por acción del calor. Esto dependerá
del material del que esté hecha: las botellas de agua mineral, por
ejemplo, suelen ser de PET (polietilentereftalato), un material termoplástico
que se deforma por acción del calor.
¡PRECAUCIÓN!
Ves con mucho cuidado con el agua hirviendo porque te puede producir
quemaduras. Pide la ayuda de un adulto para realizar este experimento.
3) Agita suavemente
la botella para que el vapor de agua ocupe todo el interior y desplace
el aire hacia afuera. Entonces, rápidamente cierra l'botella.
4) Finalmente,
enfría la botella por el exterior poniéndola bajo el grifo de agua
fría. Observarás que la botella empieza a aplastarse espontáneamente:
es l'efecto de la presión atmosférica.
3) ¿QUÉ HA PASADO?
Cuando introducimos
el agua hirviendo en la botella, el vapor que desprende tiende a ocupar
todo el espacio y desplaza el aire que había en su interior. Al tapar
la botella, casi no queda aire en el interior, sólo vapor de agua.
Este vapor, ejerce una presión en el interior de la botella que es
equivalente a la presión exterior, la presión atmosférica.
Pero ¿qué
pasa cuando enfriamos l'botella? Al bajar la temperatura, el vapor
de agua se condensa en pequeñas gotas, es decir, se convierte de nuevo
en agua líquida. De esta manera el espacio que antes ocupaba como vapor
queda vacío; ya no hay gas que ejerza una presión desde el interior
(bien, queda un poco, pero la presión que éste ejerce es muy inferior).
En el exterior, aun así, la presión atmosférica continúa siendo
la misma y hace fuerza sobre las paredes de la botella. La diferencia
de presiones entre el interior y el exterior de la botella hace que
esta se aplaste.
Otra manera
bien sencilla de comprobar el efecto de la presión atmosférica es
abrir una botella de plástico vacía arriba en una montaña (o cuando
vamos en avión) y cerrarla de nuevo antes de descender. A medida que
vamos bajando podemos observar como la botella se va aplastando progresivamente.
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