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El teléfono: siguiendo el hilo de la conversación Imprimir E-Mail
escrito por Revista Eureka   
martes, 15 de enero de 2008

El teléfono: siguiendo el hilo de la conversación

Los humanos somos animales comunicativos. Nos encanta hablar. Estamos horas y horas hablando con otras personas en la calle, en el patio, en casa... Y cuando no tenemos personas cerca, las llamamos y hablamos con el teléfono. Perdón, por teléfono.

El teléfono más sencillo

Cogemos dos vasos de plástico y  les hacemos un agujero en la base de  cada uno. Por los agujeros pasamos los extremos de  un mismo hilo o cuerda. Alejaros, hasta que el hilo esté bien tensado. Ahora hace falta que uno se ponga el vaso en la oreja (procurando que no haya nadie alrededor que lo vea y que crea que nos hemos vuelto locos) y oirá qué le dice el otro, quien hablará a través de su vaso (no hace falta que gritéis). Es importante seguir un orden sino os podéis encontrar los dos con los vasos en las orejas y no oiréis nada.

Pendiente de  un hilo

¿Cómo es que nos oímos? Los sonidos son ondas que se propagan por el medio, como las ondas que provoca una piedra que cae en un charco, pero en el aire. Cuando hablamos directamente en un vaso, las ondas que salen de nuestra boca hacen vibrar el fondo del vaso.

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Esta vibración se transmite al hilo que hemos colocado, que empieza a  vibrar, enviando el mensaje en forma de onda al otro vaso. Las ondas viajan más fácilmente por el hilo que por el aire: el hilo es mejor conductor de  ondas sonoras. Cuando llega al otro vaso, la onda del hilo se transmite al culo del vaso, el cual vibra para producir el mismo sonido que lo ha generado: la voz.

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Hilando fino

Los teléfonos que usamos, más o  menos, funcionan igual. Cuando hablamos al micrófono del teléfono, éste también vibra y es esta vibración la que se reproducirá en el auricular de quien esté al otro lado de la línea. Lo que cambia es la manera de transmitir la  señal. En el teléfono, las ondas mecánicas de la voz se transforman en ondas eléctricas (formadas por electrones), y son  estos electrones los que forman la onda que transporta la  señal por los cables. El cable del teléfono pues, no hace falta que esté tensado porque no transmite la  onda del mismo modo que el hilo. La pequeña medida de los electrones y la característica de los cables telefónicos hacen que la señal llegue mucho más lejos que con un hilo y dos vasos.

¿Y los móviles? ¿Dónde tienen los hilos? Evidentemente, no tienen. La idea de los teléfonos móviles es la misma, pero en este caso la onda entre el micrófono y el auricular se envía por el aire en forma de ondas de radio (electromagnéticas). 

You can ring my Bell

A  la  pregunta de  “¿quién inventó el teléfono?” la inmensa mayoría de  la  gente responderá “Alexander Graham Bell”. Pues no fue así. Este buen hombre fue el primero que lo patentó (decir ante la ley que aquel aparato es tuyo). Es decir, el primero que tenía dinero para ir al registro y asegurarse las ganancias derivadas de su patente. Parece ser que el verdadero inventor fue un italiano que marchó de Florencia y, pasando por La Habana, llegó a Nueva York: Antonio Meucci.

En 1860 Meucci hizo la primera demostración de su invento (teletrófono, lo llamaba él) haciendo que los asistentes escucharan la  voz de una cantante que estaba lejos de allí. En aquella época aquello era poco menos que magia. Pero la magia, como todo, necesita dinero, y  Meucci no tenía suficiente dinero para patentar su invento. 

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Antonio Meucci.

De hecho, estaba tan pelado que tuvo que malvender sus ideas a un prestamista. Cuando se recompuso económicamente, las fue a recuperar, pero el prestamista ya las había vendido y  nunca jamás se volvió a saber de ellas. ¿Dónde creéis que fueron a parar? Nadie  está seguro. Meucci se pasó el resto de su vida intentando demostrar que el aparato patentado por Bell era, en realidad, de él.

La historia, pero, en este caso, ha acabado dándole la razón a Meucci. En 2002, el Congreso de los Estados Unidos lo declaró como el verdadero inventor del teléfono. Él, claro está, no se enteró. 

Curiosidad musical: conoces la canción "Ring my bell" de Anita Baker que se hizo muy famosa en las pistas de baile en 1979 y que habla de una chica que espera a su novio la llame por teléfono?

 
 
 
 
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