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¿Las espinacas tienen mucho hierro? Imprimir E-Mail
escrito por Revista Eureka   
viernes, 19 de octubre de 2007

Las espinacas tienen mucho hierro

Existen muchas afirmaciones que pasan de boca en boca, incluso a través de los medios de comunicación, y que tomamos como ciertas sin pararnos a pensar sobre su validez. Incluso los más escépticos son víctimas de algunas de ellas. Evidentemente, no podemos ponernos a comprobar todos y cada uno de los conocimientos que adquirimos día a día. Pero dudar de algunos de ellos y tratar de demostrar si son verdad o no por nuestros propios medios es una actitud muy positiva. Este es, de hecho, el motor de la ciencia.

¡Falso!

¡“Niño/a! ¡Comete las espinacas que tienen mucho hierro!” ¿Cuántas veces habremos oído a nuestras madres apelar las propiedades nutritivas de las espinacas para convencernos de ingerir este plato que no nos convence demasiado (no a todos, claro está)? Ciertamente, es necesario que nuestra dieta mediana incluya unos 14 mg de hierro al día, así lo indican los médicos; en esto no van erradas las madres. Sin embargo, de aquí a pensar que las espinacas son una fuente de hierro considerable... La verdad es que nuestras madres actúan de buena fe (es evidente); a ellas también les explicaron que debían comer muchas espinacas porque tenían mucho hierro. Y es que esto es precisamente lo que pensaba todo el mundo desde que a finales del siglo XIX un médico denominado J. Alexander analizó el contenido de hierro en esta verdura: 0,003 gramos por cada 100 gramos de espinacas. El problema es que al pasar los resultados a limpio alguien se equivocó y se olvidó de un cero: 0,03 gramos, es decir, 10 veces más que el valor mesurado.

Este error perduró hasta que en 1937 otros médicos, éstos alemanes, rehicieron los análisis y pusieron las cosas en su lugar. Ya estaba todo perdido, de todos modos. En 1929 había nacido el popular personaje de dibujos animados Popeye, de quienes todo el mundo sabía que comía muchas latas de espinacas para ponerse bien fuerte (otro error este, de creer que porque comemos hierro nos haremos fuertes como este metal). La fama de las espinacas (y la del hierro) había quedado para siempre jamás arraigada a nuestro saber popular.

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A parte que las espinacas no tienen tanto hierro como se les supone, hace falta también destacar el hecho que, del que tienen, casi no absorbemos ni el 2%. Resulta que el hierro de las espinacas está en la forma denominada “no hemo” (la forma hemo es la que tenemos en la sangre), la cual, como hemos dicho, se absorbe en pequeñísima proporción. Para conseguir los 14 mg de hierro diarios que recomiendan los médicos deberemos comer unos 23,3 kg de espinacas cada día... A uno le pueden gustar, pero no tanto... Para obtener hierro ciertamente es mejor acudir a las lentejas, los huevos y las carnes.

Las espinacas, aun así, son un alimento muy recomendable por su fibra y sus antioxidantes. Lo siento, no os libraréis. Probadlos a la paella con algo de aceite de oliva, ajo y piñones; quizás así pasan mejor (¡o dentro de una buena tortilla!).

 
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