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Friedrich Nietzsche fue un filósofo de la segunda mitad del siglo XIX tan controvertido que todavía hoy hay estudiosos que no se ponen de acuerdo con las interpretaciones de su filosofía. Pero controvertido no quiere decir incomprensible, por eso nos disponemos a explicaros algunos de los conceptos básicos de su filosofía, que os pueden ayudar a entender mejor el pensamiento de un hombre que dirigió sus críticas más duras contra la sociedad de occidente, es decir, la nuestra.
Friedrich Nietzsche (1844-1900)En 1889 Friedrich Nietzsche era ingresado en un hospital psiquiátrico por “reblandecimiento de cerebro”. Con sólo 45 años se acababa su carrera filosófica, que ya había dejado suficientes manuscritos –y los que quedaban por publicar de forma póstuma– como para revolucionar el pensamiento de todos los que lo sobrevivieron. Nacido en Röcken, cerca de Leipzig (Alemania), Nietzsche había podido estudiar gracias a una beca en una escuela de mucho prestigio. Sus abuelos y su padre fueron pastores protestantes, pero, paradójicamente, Nietzsche fue un gran ateo. A los cinco años murió su padre y él se crió siempre entre mujeres, con su hermana Elisabeth y su madre, dos grandes defensoras de lo que él denominaba “moral de esclavos”, es decir, la antítesis de lo que él predicaba. Era la oveja negra de la familia... Su valía académica le proporcionó una cátedra de filología clásica en la universidad de Basilea, Suiza, que finalmente tendría que abandonar por su pésimo estado físico, con unos fuertes dolores de cabeza acompañados de vómitos que le impedían hacer su trabajo. Fue empeorando, cada vez más débil y con más ceguera. Su cuerpo dijo basta en 1889, cuando entró en el hospital clínico, dónde murió el 25 de agosto de 1900. Dejaba una amplia obra, entre la cual encontramos títulos tan conocidos como Así habló Zarathustra, Más allá del bien y del mal, Humano demasiado humano, L’Anticrist o La Gaya ciencia. No os quejaréis, ¡tenéis muchos para escoger!
Los valores perdidos A pesar de haber nacido en una familia religiosa, el padre era pastor luterano (protestantismo cristiano) y la madre era devota, Nietzsche llegó a la conclusión de que la moral que regía occidente estaba basada en el resentimiento. Según el filósofo, antes había una moral de señores, la que él consideraba auténtica, que definía los buenos como los nobles, los superiores, los poderosos, los vitales, y como malos los plebeyos, los vulgares, los desposeídos. Pero Nietzsche considera que el cristianismo construyó su moral desde el resentimiento por no haber podido vencer a los que tenían el poder. A esta moral, Nietzsche la denomina moral de esclavos.
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| En la moral de esclavos, todo aquello que les ha sido imposible conseguir se convierte en malo: la nobleza, la belleza, lo poderoso; mientras que los débiles, los marginados y los opresos pasan a ser los buenos. Además, es una moral negativa, sus normas cumplen fórmulas como “no hagas esto” o no “digas lo otro”. Para Nietzsche, esto es sólo una forma de resentimiento, unos valores que colocan la felicidad en una vida ultraterrena, después de la muerte, y que supeditan el espíritu de vitalidad (dionisiaco) a un espíritu de la forma y la razón (apolíneo). ¿Los responsables? Una iglesia que él considera pura corrupción, que ha convertido los auténticos valores (moral de señores) en unos valores decadentes (moral de esclavos). |
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Apolo (c) commons.wikimedia.org.
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Apolo y Dionisio, razón y vitalidad
Para Nietzsche todo había empezado cuando Sócrates y Platón –dos filósofos de la antigua Grecia– habían puesto la razón por encima de cualquier cosa. Nietzsche explica su visión a partir de dos dioses griegos: Apolo es la perfección, la cordura, la armonía, la corrección, la belleza, la estructura..., la apariencia comúnmente aceptada; y Dionisio es el elemento móvil, activo, intuitivo, fuera de la norma, el elemento puramente vital que debe dar lugar a una nueva organización.
Aparentemente opuestos, Nietzsche encontraba que la combinación de ambos hubiera sido perfecta, pero que la supeditación de uno bajo el otro había sido nefasta.
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¿Qué propone Nietzsche? El superhombre
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“Transmutación de todos los valores, ésta es mi fórmula”, dice Nietzsche. ¿Cómo cambiar esta situación de moral “decadente”? Pues cambiando por completo estos valores por unos valores vitales. De ahí la expresión “Dios ha muerto”. Hay que derribar los valores antiguos para poder crear valores nuevos. Esta situación desemboca en dos tipos de “personajes”, de formas de ver la vida: el superhombre y el último hombre.
Por un lado, derribar los valores es necesario para el nacimiento del superhombre, una nueva forma de concebir los valores que permitirá el libre desarrollo de nuestros instintos. Es el hombre que tiene que llegar, el que vive libremente y se comporta como un héroe.
Pero llegar al superhombre no es tan fácil. Así que es posible que este
“desmontaje” de los valores decadentes lleve a la aparición de lo que
Nietzsche denomina el último hombre.
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| Como él mismo dice, es “el pulgón
inextinguible”, el más despreciable, que ha sustituido a Dios para su
propia comodidad y que cree que ha inventado la felicidad. La
culminación de la decadencia. |
El nihilismo lo niega todo
Asumir la muerte de Dios es aprender a caminar sin valores, es lo que denominamos nihilismo, la ausencia de valores. Pero este nihilismo puede ser pasivo, si aniquila los valores vitales y no hace nada para recuperarlos; o positivo, éste es el que Nietzsche defiende y el que permitirá distanciarse de los valores antiguos para ver la necesidad de crear los nuevos (es precisamente la ausencia de valores lo que nos puede hacer ver cuáles son los auténticamente vitales).
¿Pero cómo se lo montará el superhombre para hacer todo esto? Este cambio radical de los valores será posible gracias a lo que Nietzsche denomina la voluntad de poder, un impulso vital por aspirar a más, pero no es un deseo de poder político o de dominio, sino un dinamismo, una mirada vital que no quiere ser sometida a ningún poder exterior, a ningún dios ni a ningún valor superior al de la propia vida. Es, según Nietzsche, la esencia de la vida.
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Nietzsche y el nazismo
La idea del superhombre fue apropiada y deformada por los ideólogos del nacionalsocialismo para justificar lo que ellos denominaban supremacía de la raza aria.
Pero si Nietzsche hubiese vivido durante el nazismo, seguramente hubiera sido deportado por Hitler por estar en contra de sus ideas, que defendían aquella moral cristiana que el filósofo había criticado tanto.
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Muchos estudiosos defienden que la lectura literal de sus textos ha
sido parte del error: cuando Nietzsche dice “los débiles y fracasados
deben morir”, no se refiere a una muerte física, sino a dejar de ser
débiles y fracasados.
La otra parte del error se adjudica a su hermana
Elisabeth, que, muerto Nietzsche, manipuló los últimos manuscritos
recopilados en la Voluntad de poder, eliminando algunas partes y
reforzando aquellas que podían justificar los ideales del III Reich.
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