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El cepillo de dientes Imprimir E-Mail
escrito por Revista Eureka   
miércoles, 30 de abril de 2008

El cepillo de dientes

La higiene bucal no ha sido siempre algo que haya preocupado demasiado a nuestros antepasados. De hecho, un error típico que cometen las películas históricas es que sus protagonistas lucen dentaduras blancas y bien completas, cuando esto realmente no era nada habitual, al menos entre la mayoría del pueblo llano.

El uso habitual del cepillo de dientes no llegará hasta mediados del siglo XX. Y todavía hoy los dentistas tienen que insistir en su uso frecuente.

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Algunos remedios antiguos

Aun así, se han encontrado bastantes evidencias de que los egipcios, hace más de 4.000 años, dedicaban una cierta atención a la salud de sus bocas. Se han encontrado escritos aproximadamente del 1500 aC en los que se explican remedios para la inflamación de encías y el dolor de muelas. Los dentistas egipcios, como los de ahora, ya recomendaban un enjuague bucal tras las comidas.

Los griegos conocieron antes la figura del dentista que la del médico general. Los romanos, por su parte, idearon la primera fórmula conocida de un dentífrico a finales del siglo I aC: una mezcla de vinagre, miel, sal y vidrio triturado.

De hecho, las mujeres romanas ya utilizaban una clase de cepillo de dientes hecho con pelos de caballo y masticaban una pasta de la isla de Chios con el fin de conservar su dentadura. Otra costumbre bastante desagradable pero bastante común entre los romanos era el uso de la orina de los bebés como dentífrico.

En la edad media, pese al retroceso cultural que esta época supuso, también existían algunos remedios para “quitarse los restos de alimentos y el color amarillo” de los dientes. Lo hacían mediante un trozo de raíz de malva o de tallo de lino.

Los primeros cepillos

Según algunos expertos, el primer cepillo de dientes apareció en China en 1498 y consistía en un mango de hueso al que se le añadían pelos de cerdo en su extremo. Sin embargo, no se oirá hablar del cepillo de dientes como tal, con una forma más o menos moderna, hasta el 1651 en Inglaterra. A continuación se introducirá en Europa durante el siglo XVII, pero sólo para las clases pudientes.

El primer cepillo con fibras artificiales (concretamente, de nylon) no aparecerá, sin embargo, hasta el 1938 en los EE.UU., bajo el nombre del cepillo milagro del doctor West. El nylon ofrecía ciertas ventajas con respecto a las fibras animales o vegetales: especialmente, el hecho de que no era atacado por los microbios y evitaba así el riesgo de infecciones. Aun así, al principio, el nylon era tan rígido que provocaba muchas “incomodidades” a sus usuarios.

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(c) www.sxc.hu/profiles/lusi.

Cepillos eléctricos

La primera patente de un cepillo de dientes provisto de un motor eléctrico aparece ya en 1885 en los EE.UU. Consistía en un aparato muy incómodo, ruidoso y caro. Por este motivo no disfrutó de demasiado éxito. No fue hasta el 1959 que un cepillo eléctrico resultó convincente: el Broxodent. De nuevo, un invento patentado en los EE.UU.

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(c) www.sxc.hu/profiles/chumney.

En enero del 2003, el cepillo de dientes fue seleccionado como el invento sin el cual los norteamericanos no podrían vivir, superando al coche, al ordenador, al microondas y al teléfono móvil.
 
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