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Seguro que alguna vez habéis oído eso de "¡dímelo otra vez, pero mirándome a los ojos!", cuando se quiere que alguien diga la verdad. Los investigadores de enfermedades neurodegenerativas -como el Alzheimer, el Parkinson o la esclerosis múltiple- se lo han tomado al pie de la letra. Nuestros ojos se han convertido en un buen espejo para observar cómo evolucionan estas enfermedades u otras como los tumores cerebrales.
Sólo tenemos que pensar en el mecanismo que nos permite ver: cada uno de nuestros ojos está conectado al cerebro por un nervio óptico que transmite la información de la imagen que vemos. Parece lógico que si una enfermedad afecta al cerebro, también tenga repercusiones en el nervio óptico y, por extensión, en la retina del ojo. Esto se conoce desde los años ochenta, pero ahora la posibilidad de ver con precisión estas marcas está al alcance de muchos más investigadores y médicos gracias a las técnicas que permiten hacer "fotografías" del nervio óptico.
Fotografías con profundidad
Una de las técnicas más recientes es la Tomografía de Coherencia Óptica (TCO). El funcionamiento de la TCO se podría comparar al de las imágenes de ultrasonidos, como las ecografías que se realizan a las mujeres embarazadas. En el caso de los ultrasonidos, la máquina envía ondas acústicas (que los humanos no podemos percibir) que rebotan en las estructuras corporales del paciente. Cuando las ondas rebotadas vuelven a la máquina, ésta ya tiene información suficiente para generar la imagen. Lo que la TCO envía es un rayo de luz con un sistema un poco más complejo, que incluye un espejo de referencia que multiplica el rayo para poder enviar la información a la máquina y crear la imagen. La región que hay que "iluminar" para poder ver las marcas que ha provocado la enfermedad es la zona de la retina, donde los ganglios (masas de células nerviosas) se encuentran para formar el nervio óptico. Esta región se llama disco óptico.
1, iris; 2, córnea; 3, cristalino; 4, nervio óptico; 5, disc óptico; 6, retina; 7, humor vítreo
(c) Creative Commons.
Las ventajas de este nuevo sistema son diversas. En primer lugar, los tejidos retinales donde impacta la luz son semitransparentes, por lo tanto no sólo tendremos una imagen de la superficie del tejido, sino que podremos penetrar a una cierta profundidad, como si pudiéramos hacer un corte, pero sin hacerlo. Ésta es otra ventaja, no es necesario hacer ningún corte, por eso decimos que es una técnica no invasiva. El dinero también es un factor importante: esta técnica es más barata que las conocidas anteriormente y esto permite que se pueda aplicar a más pacientes y de forma más normalizada. También nos ahorra nervios, no los ópticos, sino los que pasas cuando te tienes que estar una hora quietecito dentro de una máquina. Con la nueva técnica, es posible hacer este análisis en pocos minutos.
Mirar hacia el futuro
Hemos hecho la fotografía. ¡Fantástico! Pero, ¿qué tenemos que mirar en ella? ¿Qué es lo que indica si la enfermedad está avanzando? Esto es lo que ahora se está investigando. Es necesario hacer muchos estudios comparativos, entre personas con una enfermedad neurodegenerativa y personas sanas para poder determinar cuáles son esas marcas que deja cada enfermedad en el ojo. También hay que saber si son igual para todo el mundo, y así conseguir un patrón, o si son diferentes en cada persona.
De momento, estas fotografías sirven para hacer un seguimiento de la enfermedad y, en un mismo enfermo, poder evaluar si está mejorando. Aunque aún no se puede utilizar como herramienta para diagnosticar una enfermedad, ya se pueden ver algunos resultados de su utilidad. Os pondré un ejemplo. La cirujana Helen Danesh-Meyer, de la universidad de Auckland (Nueva Zelanda), tenía el caso de una paciente embarazada de seis meses. La paciente tenía un pequeño tumor cerebral que, en un caso normal, le hubieran tenido que extirpar automáticamente. Pero una operación de este tipo podría poner en peligro la vida de un feto de sólo seis meses. La posibilidad de hacer el seguimiento de la evolución del tumor a través de lo que se veía en la retina de la embarazada, hizo posible esperar el tiempo necesario hasta que el feto estuviera suficientemente desarrollado para soportar la operación. Las pistas que nos da el nervio óptico aún no nos pueden dar un diagnóstico, pero ya veis que nos pueden ayudar a salvar vidas.
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