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La serpiente más grande que nadie haya visto jamás. Esto es lo que se ha descubierto en una antigua mina de carbón de Colombia gracias a los huesos fosilizados de una serpiente parecida a una boa, pero bastante más grande: si las boas actuales miden entre 6 y 9 metros de largo, ésta podría haber medido 16 metros y pesar más de una tonelada. La han bautizado como Titanoboa cerrejonensis y vivió hace entre 58 y 60 millones de años, justo después de la extinción de los dinosaurios.
Más de una tonelada de peso y 16 metros de largo. Éstas son las características de Titanoboa cerrejonensis, la serpiente más grande conocida hasta el momento. En una antigua mina de carbón de Colombia, investigadores del Instituto de Investigación Tropical Smithsonian han encontrado huesos fosilizados de una especie que hasta ahora era desconocida y que cambia el concepto de "la serpiente más grande del mundo". Además de sus huesos, también han encontrado los de sus víctimas: ¡Titanoboa devoraba cocodrilos y tortugas gigantes!
Una serpiente acostumbra a poder tragar presas de su mismo peso. ¡Si Titanoboa se desplazara por los campos de la península podría comerse una vaca de las más grandes! |
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En el yacimiento de Cerrajón (de aquí cerrejonensis) y en medio de un espeso follaje que dificultaba su visión, se han encontrado buena parte de estos huesos fosilizados de la nueva especie; entre ellos, unas vértebras gigantes que han sido la pista necesaria para descubrir su magnitud. Los investigadores han comparado la vértebra de una serpiente actual con la de hace 60 millones de años y así han podido hacer una aproximación de su medida. No sólo es la serpiente más grande nunca conocida, sino que también es el vertebrado no marino más largo de la época posterior a los dinosaurios. Los diez millones de años que siguieron a la desaparición de los dinosaurios son aún muy desconocidos. El hallazgo de la Titanoboa no sólo nos habla de la evolución de estos reptiles, sino también de la temperatura en qué vivían. ¡Huesos como termómetros!
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Vértebra de una anaconda actual de 5,1 metros de largo. A la derecha, una de las vértebras encontradas de Titanoboa cerrejonensis. ¡No es extraño que la hayan bautizado Titanoboa! (c) Instituto de Investigación Tropical Smithsonian.
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Sangre fría, clima cálido
La gran mayoría de los reptiles, menos en contadas ocasiones, no generan suficiente calor corporal para mantener una temperatura constante en su cuerpo. Por eso los llaman animales de sangre fría. Para regular su temperatura corporal dependen del ambiente. Seguro que más de una vez habréis visto una lagartija tomando el sol. Esto lo hacen para augmentar su temperatura interna. Cuando ya lo han conseguido, se meten debajo de una sombra. Pero sin una buena fuente de calor ambiental, los reptiles no pueden sobrevivir. Por eso no hay reptiles en los climas más fríos.
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Todos los huesos fosilizados de la enorme serpiente encontrados en la mina de Colombia. En la línea inferior, podéis ver las vértebras y el cráneo de una anaconda actual. (c) Instituto de Investigación Tropical Smithsonian.
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La temperatura regula el metabolismo y crecimiento del animal. Por lo tanto, la medida de un reptil está estrechamente ligada a la temperatura externa de su hábitat. Supongo que ahora ya sabéis por qué los restos de la monstruosa serpiente nos hablan del clima de hace 60 millones de años...
¡Exacto! La magnitud de la Titanoboa indica que vivió en un ambiente con una temperatura media entre 30 y 34 °C, algunos grados más alta que la que encontramos en cualquier selva pluvial tropical de hoy en día. Sin ir más lejos, en la costa de Colombia la media es de 28°, una diferencia más que considerable. Hasta ahora, se había dicho que la selva tropical desaparecería si aumentaba la temperatura de su ambiente. A partir de este descubrimiento, los investigadores pueden poner en duda esta teoría. La sangre fría que caracteriza a los reptiles, y por tanto a Titanoboa, y los restos fósiles encontrados de diferentes plantas, indican que ese lugar de Colombia era una selva pluvial tropical y que la temperatura tenía que ser de esos 30 o 34 °C. ¡Ya veis todo lo que podemos aprender de unas vértebras de hace 60 millones de años!
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Después de este descubrimiento, los investigadores creen que la temperatura fue aumentando, seguramente acelerando la desaparición de esta serpiente tan espectacular.
Científicos y estudiantes analizan las vértebras encontradas. Entre los restos del yacimiento, también se han descubierto huesos de cocodrilos, tortugas gigantes, peces y más de una veintena de distintos tipos de seprientes. (c) Instituto de Investigación Tropical Smithsonian.
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