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Por mucho que a veces nos sintamos el centro del Universo, es sabido que nuestro Sistema Solar no tiene nada de peculiar: una estrella con una serie de planetas que orbitan a su alrededor. Hay otros sistemas como el nuestro y, por tanto, es posible que haya otros planetas como el nuestro, o, como mínimo, parecidos. Pero, ¿qué sabemos sobre estos posibles hermanos de la Tierra? Aún poco, pero un nuevo telescopio se pondrá en órbita alrededor del Sol para encontrar planetas extrasolares parecidos a la Tierra.
El Sol es sólo una de las cientos de estrellas que se conocen con planetas que orbitan a su alrededor. Según esto, tenemos un centenar de posibilidades, como mínimo, de encontrar un planeta de una masa parecida a la de la Tierra, a la distancia necesaria de su estrella para que la temperatura no evapore el agua, pero suficiente cerca de ésta para que el agua no se convierta en hielo. O lo que es lo mismo, con algunas de las condiciones necesarias para que la vida exista. ¡Pero acceder al título de planeta habitable no es tan fácil como parece!
Para determinar si un planeta es parecido a la Tierra hay que tener en cuenta distintos factores, des de su masa, la atmosfera, la composición o la forma como orbita alrededor de la estrella. Esta última es una de las premisas esenciales. Para conocerla, es necesario saber como es el planeta, pero también como es su estrella. En definitiva, es necesario descubrir si este planeta está dentro de lo que se llama zona habitable de un sistema (ni frío, ni calor...). Por ejemplo, pensad que Venus se encuentra sólo un 28 % más cerca del Sol que la Tierra, pero su superficie está a 460 °C.
En astronomía, un tránsito es el momento en que un astro pasa por delante de otro bloqueando total o parcialmente su visión. El más conocido es el eclipse solar: la Luna tapa la luz del Sol. |
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(c) Nasa.
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¿Cómo podemos ver un planeta que está en otro sistema? Lo que podemos observar con telescopios espaciales no es el planeta mismo, sino el momento en que pasa por delante de una estrella, el tránsito; por tanto, el momento en que dejamos de observar una parte de la luz de esa estrella que el planeta tapa. Tampoco esto es fácil de determinar. Si observáis una estrella os daréis cuenta que parece un destello intermitente.
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Eso ocurre porque su luz atraviesa la atmosfera, una película que dobla sus rayos y los dispersa en distintas direcciones. Además, una estrella puede aumentar y disminuir su luminosidad. Todo esto significa que si queremos saber realmente cuando un planeta está pasando por delante de una estrella, tenemos que detectar como mínimo tres tránsitos durante un año, y mirarlo de forma continuada. ¡Para quedarse ciegos!
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Con ojos de planeta
En los últimos años se han encontrado algunas evidencias que apuntan a posibles planetas parecidos a la Tierra, pero siempre con los impedimentos técnicos que supone intentar verlos desde la superficie terrestre. La rotación de la Luna alrededor de la Tierra, la de la Tierra sobre ella misma y también alrededor del Sol, son tres factores que hacen imposible ver una estrella de forma continuada durante un año. ¿Solución? Coger un telescopio espacial y ponerlo encima de su propia órbita alrededor del Sol. Esto es lo que quiere hacer la NASA el próximo 5 de marzo con la Misión Kepler, un programa que permitirá superar muchas de las trabas que hasta ahora hemos tenido para buscar planetas y la posible vida que puedan tener. ¡Descubrir planetas extrasolares con vida está a nuestro alcance!
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Misión Kepler (c) NASA.
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Los cambios en la luminosidad de las estrellas indican la medida del planeta. El tiempo entre los tránsitos pueden indicarnos la longitud de su órbita y la temperatura de la superficie. ¡Éstas son las características que nos pueden ayudar a saber si hay vida en un planeta! |
El nuevo telescopio espacial es un acontecimiento tecnológico. Kepler ha sido diseñado para observar más de 100.000 estrellas y así poder detectar de forma más precisa los tránsitos planetarios. Su posición alejada de la Tierra le permitirá observar la misma área del cielo sin interrupciones durante toda la misión que como mínimo durará tres años y medio. Con casi un metro de diámetro, Kepler tiene un fotómetro capaz de recibir con mucha precisión los cambios en la luminosidad de las estrellas. Los investigadores de la NASA son optimistas y esperan que, si hay planetas habitables parecidos a la Tierra en otros sistemas, Kepler nos lo dirá. ¡Os mantendremos informados!
El nombre del nuevo telescopio es en honor a Johannes Kepler (1571-1630), astrónomo y matemático alemán que explicó como se movían los planetas sobre su órbita elíptica alrededor del Sol.
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