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Las bacterias también hablan Imprimir E-Mail
escrito por Daniel Aguilar   
martes, 19 de mayo de 2009

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Nunca nadie se había imaginado que las bacterias pudieran "hablar" entre ellas. Cuando por primera vez se descubrió que una bacteria podía saber cuántos individuos integraban su colonia y comportarse en consecuencia (dejar de multiplicarse, producir luz, etc.) nadie lo podía creer. ¿Cómo se lo hacían estos seres unicelulares tan sencillos a simple vista para saber cuántos compañeros los rodeaban?

Redes sociales bacterianas

Las células, como todos los organismos vivos, tienen la necesidad de comunicarse entre ellas. Un organismo unicelular (cómo lo es una bacteria) necesita "hablar" con los congéneres de la colonia donde vive, igual que para nosotros resulta vital hablar con las personas que nos rodean. Esta comunicación permite a la bacteria saber qué está pasando a su alrededor. Eso que puede parecer tan obvio no lo era tanto hace algunas décadas. Entonces se creía que las bacterias interactuaban muy poco con su entorno ya que son organismos muy simples. Por lo tanto, se asumía que los miembros de una colonia de bacterias no tenían manera de organizarse y que actuaba cada una a su aire. Descubrir que las bacterias se pasan la vida hablando entre ellas fue una revolución a la cual muchos científicos se resistieron, aduciendo que la comunicación era una característica propia de los organismos más complejos. Finalmente, sin embargo, quedó claro que las bacterias, a pesar de su simplicidad, forman auténticas redes sociales (hasta el punto que se habla a veces de la sociobiología de las bacterias).

bacteria_J.-W.-Hastings,HU

Las bacterias Vibrio fischeri emiten luz en el líquido de los órganos del calamar Euprymna scolopes. (c) J. W. Hastings (Universidad de Harvard) a través de E. G. Ruby, (Universidad de Hawaii) y la NSF (National Science Foundation).

 

Un poco de historia

¿Cómo se descubrió que las bacterias podían hablar y formar pequeñas sociedades bien comunicadas? Todo empezó el año 1968, con una bacteria nombrada Vibrio fischeri. Esta bacteria tiene la particularidad de emitir luz (es un organismo bioluminiscente). Se observó que estos tipos de bacterias sólo emitían luz cuando había una determinada cantidad en el tubo de ensayo. La primera explicación que encontraron los científicos fue que en el medio donde crecían debió haber alguna sustancia que impedía que las bacterias brillaran. Cuando había muchas, eliminaban de alguna manera esta sustancia (quizás la metabolizaban) y entonces brillaban. Sin embargo, los científicos purificaron el medio donde se hacía crecer las bacterias hasta estar seguros de que no había ninguna sustancia extraña y, aun así, continuaban viendo el mismo efecto: que los Vibrio fischeri sólo emitían luz cuando había muchos. Extrañados, los científicos postularon otra hipótesis: que no había ninguna sustancia inhibidora en el medio, sino que eran las mismas bacterias que segregaban alguna sustancia. Cuando esta sustancia llegaba a una determinada concentración, todos se ponían a brillar al mismo tiempo. Entonces la acertaron.

¿Cómo hablan las bacterias?

Las bacterias no tienen ojos, ni orejas, ni nariz, ni boca. ¿Cómo pueden comunicarse? Pues con un lenguaje químico. Igual que nosotros hablamos con sonidos que viajan por el aire, las células hablan soltando sustancias químicas en el medio donde viven, que hacen la función de palabras. Las sueltan a través de la membrana, como si sudaran. Estas palabras químicas reciben el nombre de autoinductores.

bacteria_vibrio-fischeri

Las bacterias Vibrio fischeri (c) Commons.wikimedia.org

A esta manera de hablar de que tienen las bacterias se lo nombra quorum sensing, expresión mezcla de latín e inglés que quiere decir (más o menos) sentir la cantidad mínima. El origen del nombre está en el hecho de que las bacterias pueden "sentir" cuántas bacterias hay a su alrededor según la concentración de sustancias químicas que detecten (como si nos vendaran los ojos y nos pidieran calcular a la gente que hay en una habitación por el volumen del guirigay que hacen al hablar). A menudo hace falta un número mínimo (quorum) de bacterias para que se pongan de acuerdo a hacer alguna cosa (como, por ejemplo, ponerse a emitir luz en el caso de los Vibrio fischeri). Por cierto que el primer autoinductor conocido, aquél que hacía brillar los Vibrio fischeri, respondía al nombre de N-(3-oxohexanoyl)-homoserine lactone (o 3-oxo-C6-HSL para los amigos).

La unión hace la fuerza

Gracias a los autoinductores, las bacterias de una misma especie pueden ponerse de acuerdo para secretar sustancias tóxicas (para defenderse si hay una amenaza), para reproducirse (o dejar de hacerlo) o para adaptarse a los nutrientes que haya disponibles. Unas bacterias bien coordinadas pueden llegar mucho más lejos que una sola. Como pasa con los humanos, donde diferentes colectivos hablan diferentes idiomas, las diferentes especies de bacterias también hablan lenguajes diferentes. Es decir, emiten sustancias químicas que sólo los congéneres entienden. Eso es importante porque las bacterias acostumbran a vivir en lugares donde se juntan muchas especies diferentes, y todas se comunican al mismo tiempo. Si no pudieran distinguir qué mensajes provienen de los "suyos" y cuáles provienen de los "otros", el resultado podría ser un comportamiento caótico. Sin embargo, se conocen bacterias políglotas capaces de detectar y de entender los autoinductores de especies diferentes a la suya, consiguiendo así estar alerta ante la presencia de bacterias competidoras (o, a veces, unirse para llevar a cabo una tarea que las beneficie a todas).

Usos bélicos

No todas las bacterias son inofensivas. Algunas especies de bacterias causan infecciones muy serias, que pueden llegar a ser mortales. Un ejemplo muy estudiado es el de las bacterias del género Pseudomonas, causantes de infecciones muy graves en humanos. En el laboratorio se ha visto que si a una bacteria de este tipo se le impide comunicarse con sus compañeras, su capacidad infecciosa baja en picado. El cuerpo humano es un entorno muy hostil para las bacterias, ya que tiene defensas muy potentes. Por lo tanto, hay bacterias que utilizan esta habilidad de comunicarse para infectar de una manera más eficiente, coordinándose rápidamente para no ser aniquiladas. En el campo de la medicina, hoy en día, se estudian fármacos que impidan esta comunicación y permitan así luchar contra las infecciones.

 
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