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Los momentos más secretos de la vida de los animales no escapan al objetivo de los mejores fotógrafos del mundo. Exploremos como se hicieron algunas de las fotos ganadoras del Veolia Environment Wildlife Photographer of the Year 2009, probablemente el más prestigioso certamen de fotos naturalistas del mundo.
Esta iniciativa, promovida por el Museo de Historia Natural (NHM) de Londres y por la BBC Wildlife Magazine, reunió más de 43.000 fotos de 94 países. El 21 de octubre se anunciaron los ganadores de las 17 categorías del concurso. Todas las fotos ganadoras están expuestas en el NHM y se pueden ver en la web del concurso.
El lobo de los cuentos
Crédito: José Luis Rodríguez / Veolia Environment Wildlife Photographer of the Year 2009
Un lobo saltando una valla: esta imagen ha poblado durante siglos las pesadillas de los ganaderos y los cuentos de los niños. José Luis Rodríguez, un fotógrafo naturalista de Ávila (España), consiguió captar este momento tan emblemático, con un lobo ibérico como protagonista. Con esta foto, resultó ganador absoluto del premio Veolia. Rodríguez trabajó mucho para conseguir esta imagen. Incluso llegó a dibujar un esbozo en papel de cómo podría salir. Pero cuando predispuso su cámara sospechaba que los lobos habrían sido demasiado tímidos. Asimismo, gracias a su habilidad en la fotografía de alta velocidad y el uso de detectores de movimiento, lo consiguió. También se arriesgó con un tiempo de exposición lento, para aprovechar la iluminación de la luna. “Espero que esta foto, que muestra la gran agilidad y fuerza del lobo, se vuelva un emblema de la belleza del lobo ibérico y haga que los españoles se sientan orgullosos de tener una criatura tan emblemática”, dijo el autor. En efecto, el trato que estos animales han recibido a lo largo de la historia por parte de los humanos no ha sido amable. Perseguidos porque en condiciones de escasez pueden atacar los rebaños, se les ha acusado de agredir a los humanos, aunque no haya ninguna noticia cierta de eso. Actualmente, sólo quedan entre 1000 y 2000 lobos al norte de España y poblaciones muy pequeñas en el sur.
Ladrón oportunista
Crédito: Rob Palmer / Veolia Environnement Wildlife Photographer of the Year 2009
En enero de 2009, el fotógrafo norteamericano Rob Palmer notó un grupo de águilas calvas cerca de un abrevadero en Colorado. Normalmente, las águilas comen peces, pero en ocasiones aprovechan otras presas. En este caso, las aves esperaban la aparición de estorninos y mirlos de alas rojas para echárseles encima. La joven águila de la foto lo consiguió. “Es un acontecimiento que pasa a menudo, pero el fotógrafo supo captar este instante”, comentó un miembro del jurado, que galardonó a Palmer con el premio de la categoría de comportamiento de pájaros. Las aves tenían una tarea más fácil de lo normal, ya que Palmer notó que los pájaros se acercaban al abrevadero y volaban hacia arriba sin rumbo, volviéndose una fácil presa para las águilas. Según el fotógrafo, este comportamiento se podría explicar por la presencia de un veneno tóxico para los pájaros en el agua.
Waterpolo para los botos

Crédito: Kevin Schafer / Veolia Environnement Wildlife Photographer of the Year 2009
Los delfines del río Amazonas, o botos, no se pasan todo el día cazando. Según el fotógrafo Kevin Schafer (EUA), a una cierta hora de la tarde, dejan de comer y comienzan a jugar con objetos. En esta imagen, galardonada como la mejor en la categoría de comportamiento de los mamíferos, dos botos de un afluente del Río Negro (selva amazónica de Brasil) parecen jugar al waterpolo con una semilla de macucu, que flota en el agua. El color y la luz parecen sacados de un cuadro de Rembrandt, comentó un miembro del jurado. En realidad, los delfines de río tienen colores más bien grises o rosados. Pero la presencia de limo y de vegetación podrida en el agua del río lo llena de taninos, y esta sustancias generan la impresión que los animales sean casi naranja. Schafer fabricó una plataforma flotante, desde la cual pudo capturar la imagen. Según algunos investigadores, los dos delfines podrían ser dos machos que estarían enseñando su fuerza a unas hembras.
Refresco a base de lluvia

Crédito: András Mészáros / Veolia Environnement Wildlife Photographer of the Year 2009
Una hormiga chupa una gota de agua en equilibrio sobre un pétalo de malva. El fotógrafo húngaro András Mészáros captó este instante justo después de una lluvia de verano. Mészáros hace la mayoría de sus fotos cerca de su casa, en el lago Velence (Hungría). En este caso, la foto se hizo en un bosque. El autor notó muchas hormigas que recorrían por una malva común. El objetivo de los insectos era alimentarse de las secreciones de azúcar de los afidios, que a su vez chupaban de las flores de las plantas. Con el potente zoom de su cámara captó muchos detalles de este pequeño mundo, entre ellos esta foto, premiada en la categoría de comportamiento animal general, que incluye todos los animales que no sean pájaros ni mamíferos.
Respeto

Crèdit: Igor Shpilenok / Veolia Environment Wildlife Photographer of the Year 2009
En el invierno 2007–2008, el ruso Igor Shpilenok hizo de guardaparques durante cinco meses en la reserva natural Kronotsky, en la región de Kamchatka, al este de Rusia. Su gata Ryska lo acompañó. Cada día, las zorras del parque se acercaban a la cabaña de Igor, en búsqueda de comida. Incluso, llegaban a mirar por la ventana. Ryska se dio prisa en dejar claro quien mandaba. “Con uñas y dientes, se ganó el respeto de las zorras”, recuerda Shpilenok, que también hace notar que la gata cumplió con su nombre, que en ruso quiere decir “pequeño lince”. La foto es la ganadora de la sección de vida salvaje en las ciudades y en los jardines. Esta sección quiere enfocar la vida salvaje que vive en proximidad de los humanos.
Veolia Environment Wildlife Photographer of the Year es propiedad del Museo de Historia Natural de Londres y la BBC Wildlife Magazine.
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