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Recreando el efecto invernadero |
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escrito por Nicole Skinner
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jueves, 07 de enero de 2010 |
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La atmósfera, gracias al efecto invernadero, es la principal responsable de la temperatura que disfrutamos en nuestro planeta. Lo hace con un mecanismo muy parecido al de los invernaderos artificiales. ¿Quieres observar el efecto invernadero en acción?
1) Material
» 2 botes de vidrio grandes (deben ser iguales)
» 4 vasos con agua fría
» 10 cubitos de hielo
» 1 bolsa de plástico transparente
» 1 termómetro
2) Manos a la obra
» Poned 2 vasos con agua fría dentro de cada bote de vidrio.
» Agregad 5 cubitos de hielo a cada bote.
» Envolved uno de los botes con la bolsa de plástico y atadla por la parte superior. Éste será nuestro invernadero.
» Dejad los dos botes al sol durante una hora.
» Medid la temperatura del agua de los dos botes.
3) ¿Qué ha pasado?
Después de una hora bajo el sol brillante, el agua de nuestro invernadero estará más caliente que la del otro bote. La bolsa de plástico transparente, que cumple la misma función que el vidrio en un invernadero, deja pasar la radiación solar en forma de luz. Una parte de la luz visible que entra será absorbida por el agua y el hielo dentro de los botes de vidrio. Eventualmente, esta energía es reemitida, pero ya no como luz visible (sólo los objetos muy calientes como el Sol pueden emitir luz visible), sino en forma de radiación infrarroja, o calor. La energía que se reemite en forma de radiación infrarroja es de mayor longitud de onda que la luz visible, y no es capaz de atravesar la bolsa de plástico transparente y pasar hacia el exterior. El calor, pues, no puede escapar, se acumula dentro de la bolsa y calienta su interior.
Otro ejemplo del efecto invernadero es lo que pasa dentro de un automóvil aparcado bajo el sol con las ventanas subidas. Las ventanas de coche funcionan como una especie de espejo unidireccional que es transparente para la mayoría de las longitudes de onda de la radiación solar, pero opaco para las ondas infrarrojas largas. La radiación solar pasa fácilmente a través del vidrio y calienta la atmósfera en el interior del coche, pero las radiaciones más largas que emiten las superficies calentadas no pueden salir, y el coche se calienta incluso más. Durante el verano, ¡la temperatura dentro del coche puede llegar a los 49°C!
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