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Esta es probablemente la aventura más extraordinaria de la Humanidad. Por primera vez en miles de millones de años, un habitante de la Tierra, el Homo sapiens, es capaz de abandonar el planeta y adentrarse en el abismo del Cosmos. Si mira hacia atrás, puede contemplar todo nuestro mundo de un sólo vistazo. Delante, le esperan nuevos mundos. Es el mayor logro de la especie humana. Una historia que tendría que inspirar esperanza y fraternidad colectivas. Y sin embargo, es una historia que nace del odio y la soberbia. La mayor guerra de la historia marca el triste inicio de la materialización del sueño más antiguo de la Humanidad.
LOS COHETES DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
Muchos avances técnicos del siglo XX están vinculados a la guerra, y la astronáutica no es una excepción. La II Guerra Mundial supuso un revulsivo para la evolución de la astronáutica, especialmente para el desarrollo de los cohetes autopropulsados. Por supuesto, estos aparatos se habían creado con finalidades destructivas: lanzar misiles contra los enemigos. En concreto, fueron los alemanes los que desarrollaron la tecnología más avanzada, con el V2. El V2 fue el primer misil de la historia. Se le puede considerar el antepasado de los cohetes modernos. En la recta final de la II Guerra Mundial, cuando ya era previsible su derrota, el ejército alemán diseñó una nueva arma que tenía que ser altamente destructiva y que, supuestamente, cambiaría a su favor el transcurso de la guerra.
Pero lo cierto es que el V2 resultó ser una arma de guerra poco eficaz, debido principalmente a su poca precisión. Sin embargo, el sistema de combustión y propulsión del misil era muy avanzado, y en los años siguientes se aplicó a la carrera espacial. Una vez finalizada la guerra, tanto los Estados Unidos como la Unión Soviética consiguieron la colaboración de científicos alemanes que habían participado en el proyecto del V2. Eso facilitó mucho el trabajo de aplicar esta tecnología a la astronáutica.

Lanzamiento de un V2 en Alemania (1943).
LA GUERRA FRÍA IMPULSA LA CARRERA ESPACIAL
La Guerra Fría es el período de la historia en el que la Unión Soviética y los Estados Unidos, una vez finalizada la II Guerra Mundial, se disputaron la hegemonía mundial. No fue una guerra abierta de combates sangrientos, sino una continua y tensa demostración bilateral de poder para ratificarse como la primera potencia del mundo. Una de las características más destacadas de este período, y también más aterradoras, era la posibilidad de una guerra nuclear. Las dos superpotencias habían desarrollado armas nucleares, y con las mejoras de los sistemas de propulsión del V2 consiguieron fabricar misiles intercontinentales capaces de destruir gran parte del planeta.
Pero la rivalidad entre los dos países no se limitaba a la Tierra, también se trasladaba a la exploración del espacio. Los dos países comenzaron a competir entre ellos. Ambos querían ser los primeros en lograr el hito más importante de la exploración del espacio. Cada nuevo hito que se conseguía antes que el enemigo era objeto de una abundante propaganda por parte del gobierno correspondiente. Servía para enaltecer las virtudes propias y destacar las carencias del enemigo.
UNA PERRA: LA PRIMERA ASTRONAUTA DE LA HISTORIA
En esta particular batalla los soviéticos fueron los primeros en llevarse el gato al agua. O mejor dicho, el perro. En octubre de 1957, consiguieron poner por primera vez un satélite en la órbita de la Tierra, el Sputnik-1. Apenas un mes más tarde lanzaron el Sputnik-2, con una perrita a bordo, Laika, que murió debido al mal funcionamiento de la nave. Estos dos hitos situaron la aeronáutica soviética por delante de la de Estados Unidos. La Unión Soviética mantendría esta posición hasta 1969. Para contrarrestar los avances soviéticos en la exploración del espacio, los Estados Unidos crearon la NASA en 1958, que, con el paso de los años, se convertiría en un organismo de referencia mundial en el campo de la astronáutica.

LOS PRIMEROS HUMANOS EN EL ESPACIO
En el año 1961, el cosmonauta ruso Yuri Gagarin se convierte en el primer ser humano que viaja al espacio, al conseguir orbitar la Tierra con la nave Vostok-1, durante poco más de 100 minutos. El éxito de Gagarin consistió no sólo en ser el primer humano que estuvo en el espacio, sino también en que demostró que existía la tecnología necesaria para salir al espacio y regresar sin problemas a la Tierra. En 1962, la Unión Soviética volvió a ser noticia, cuando envió la primera mujer al espacio. La protagonista fue Valentina Tereshkova. Gagarin y Tereshkova se convirtieron en héroes nacionales soviéticos, y el gobierno de la URSS aprovechó su imagen para promocionar las excelencias del régimen comunista.En 1965, la Unión Soviética consigue un nuevo hito. El protagonista fue Alexei Leónov, que se convirtió en el primer astro-nauta que salió al espacio exterior atado a su nave mediante un cable (fotografía de la izquierda). Actualmente, los "paseos" por el espacio exterior se consideran muy arriesgados. Por eso, habitualmente no se realizan. Sólo se efectúan si una situación concreta lo requiere, como, por ejemplo, una reparación exterior de la nave.

Valentina Tereshkova (izquierda) y Yuri Gagarin (derecha), los primeros humanos en el espacio.
La URSS tomó la delantera en la carrera espacial al enviar los primeros seres humanos al espacio.
LA CONQUISTA DE LA LUNA
Durante los años 1960, tanto los Estados Unidos como la Unión Soviética tuvieron como objetivo hacer llegar el primer ser humano a la Luna. Durante esta década, los dos países enviaron diversas naves no tripuladas a la Luna que permitieron obtener mucha información y fotografías de nuestro satélite. Pero finalmente, los Estados Unidos consiguieron tomar la delantera y avanzarse a la Unión Soviética en la carrera espacial: enviaron el primer ser humano a la Luna. Esta operación, cuidadosamente planificada por la NASA, recibe el nombre de programa Apolo. Después de diversos intentos y experimentos, en 1969, el hombre pone los pies en la Luna a bordo del Apolo 11. En esta expedición participaron Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins. Antes de pisar la superficie de la Luna, Armstrong recitó las palabras que había preparado para tal ocasión: “Este es un pequeño paso para un hombre, un gran salto para la humanidad”.
Los tripulantes del Apolo 11. De izquierda a derecha: Neil Armstrong, Michael Collins y Buzz Aldrin.
En 1969, los americanos llegan a la Luna y ganan la partida definitiva a la URSS.
Buzz Aldrin pasea por la Luna en 1969. Fue la segunda persona que pisó
el satélite.
El primero fue su compañero de viaje, Neil Armstrong.
LA CARRERA ESPACIAL SE ESTANCA
Una vez el ser humano llega a la Luna, parece que se hayan acabado los objetivos en la exploración del espacio. A esa percepción, se le debe sumar la grave crisis económica de los años 1970 y la progresiva distensión entre los dos grandes rivales de la Guerra Fría. En definitiva, se ha perdido interés por la exploración del espacio. Tras la caída de la Unión Soviética, en los años 1980, la NASA es prácticamente el único organismo mundial que continúa enviando naves tripuladas al espacio. Pero, tras la explosión de la nave Challenger, en 1986, poco después de despegar (murieron los 7 miembros de la tripulación), incluso las misiones de la NASA se redujeron.

El Challenger (NASA) estalla en 1986 con siete tripulantes a bordo.
MARTE EN EL HORIZONTE
En los últimos años, el interés por el espacio se ha ido recuperando, pero ahora los objetivos ya no son militares. En general tienen un interés científico, destinado a impulsar y secundar las comunicaciones. Uno de los hitos más destacados fue la puesta en órbita del telescopio Hubble, en el año 1990, que todavía hoy, gracias a las imágenes que capta del espacio exterior, continúa proporcionando información muy valiosa.Además, el desarrollo de las comunicaciones en los últimos años ha puesto de manifiesto que cada vez es más rentable poner satélites en la órbita terrestre. El GPS es ya una herramienta de uso habitual, pero quizá sin la carrera espacial nunca se hubiera llegado a desarrollar. En la actualidad, el interés por la exploración del espacio se ha popularizado. Estados Unidos y Rusia ya no son los únicos países que realizan misiones en el espacio. La Agencia Espacial Europea y China también han demostrado su capacidad tecnológica para la astronáutica. Hoy, el principal objetivo de la exploración científica del espacio es nuestro planeta hermano, Marte. Diversos equipos trabajan para enviar una misión tripulada que aterrice en el planeta rojo en los próximos años. Marte es el planeta del Sistema Solar con unas condiciones más parecidas a las de la Tierra. Además, se encuentra a una distancia que se podría asumir en un viaje espacial. ¿Quién pisará por primera vez Marte? ¿Quizá uno de nuestros lectores o lectoras? Estos astro-nautas serán recordados como los primeros exploradores del gran océano oscuro. Quién sabe, quizás algún día la tecnología nos permitirá descubrir nuevos mundos más lejanos y colonizarlos. La vida se abre camino.

Los robots Spirit y Opportunity llegaron a Marte en el 2004
CRONOLOGÍA
1926 - Robert H. Goddard inventa el primer cohete con combustible líquido.
1943 - Alemania construye los primeros misiles V2.
1957 - La Unión Soviética pone en órbita el primer satélite, el Sputnik. / La perrita Laika es enviada al espacio.
1958 - Se crea la NASA.
1961 - Yuri Gagarin y Valentina Tereshkova, los primeros seres humanos en el espacio.
1965 - Alexei Leónov, primer astronauta que realiza un paseo espacial.
1969 - Neil Armstrong pisa la Luna.
1986 - Explosión del Challenger, poco después de despegar.
1990 - El telescopio Hubble es enviado al espacio.
1997 - La Mars Pathfinder, un pequeño robot, aterriza en Marte y envía fotografías de su superficie.
2001 - El Mars Odissey es el primer satélite situado en la órbita de Marte.
2003 - El transbordador espacial Columbia (fotografía) explota mientras se adentra en la atmósfera de la Tierra, con 7 tripulantes a bordo.
2004 - Los robots Spirit y Odissey aterrizan en Marte y exploran su superficie.
2008 - La nave Phoenix aterriza en el polo Norte de Marte para estudiar si alguna vez ha habido vida.
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