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“Me quedé mirando la hoja en blanco. Pasó casi media hora; el pánico aumentaba. [...].
Al final mi mujer entró y dictó lentamente letra por letra, «muchas felicidades...»”
(Crystal, 1994, pág. 270)
Buscando el lenguaje
La capacidad del lenguaje se encuentra en el hemisferio cerebral dominante de cada individuo. En un 90% de los diestros y en un 60% de los zurdos, el hemisferio que controla más funciones del cuerpo es el izquierdo. Por eso suele afirmarse que todas las capacidades humanas del lenguaje residen en el lado izquierdo del cerebro.
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¿Qué son las afasias?La afasia es un déficit lingüístico adquirido. Se produce por lesiones cerebrales en el hemisferio cerebral del lenguaje debidas a accidentes cerebrovasculares, derrames, tumores, golpes, etc. Cualquiera de nuestras capacidades lingüísticas, como el habla, la comprensión, la lectura, la escritura o la gesticulación (comunicación no verbal), pueden quedar afectadas en mayor o menor medida según el tipo, la localización y el alcance de la lesión. |
| Las áreas cerebrales dañadas no vuelven a sanar. Por eso, la única manera de recuperar las actividades lingüísticas es conseguir que, con ayuda de la terapia, las mismas áreas, pero del otro hemisferio, desarrollen estas fun-ciones. Cuanto antes se lleve a cabo la terapia —aconsejablemente, dentro de un periodo de tres meses— y cuanto más joven sea el paciente, más posibilidades tendrá de recuperar las capacidades perdidas. |
· La causa de la afasia es, en un 85% de los casos, el accidente cerebrovascular.
· La gran mayoría de los afásicos son adultos. El riesgo es mayor para los hombres que para las mujeres.
· Cada año 80.000 individuos contraen esta disfunción en el lenguaje.
· Actualmente hay un millón de afásicos sólo en Estados Unidos.
Tipos de afasias
Según los síntomas que presente el paciente, su afasia se considerará tendencialmente expresiva o tendencialmente receptiva. En el primer caso fallan los mecanismos de producción de mensajes, mientras que en el segundo se ve afectada la comprensión del mensaje. Esto último se denomina sordera verbal, es decir, el paciente oye pero no entiende lo que se le dice. Son poco frecuentes los casos de afasias
únicamente expresivas o receptivas. La mayoría suelen presentar síntomas de los dos tipos. Los desórdenes apreciados en el habla revelan el carácter de la afasia. He aquí algunos de ellos:
Trastornos relacionados con la expresión (afasias motoras)
· Habla lenta (a veces sílaba por sílaba), dubitativa y poco fluida que puede llegar a convertirse en mutismo.
· Estilo telegráfico y omisión de palabras funcionales (determinantes, preposiciones, conjunciones, etc.), así como de formas verbales conjugadas en favor de infinitivos (ir, leer, etc.) y participios (ido, leído, etc.).
· Estereotipia, es decir, insistencia en una palabra concreta (si ésta es malsonante, se habla de coprolalia o síndrome de Tourette).
· Uso inadecuado de la entonación, por ejemplo, a la hora de formular preguntas (disprosodia).
Trastornos relacionados con la recepción (afasias sensoriales)
· Habla rápida e ininteligible, con ritmo impetuoso o logorreico.
· El nivel gramático no se ve afectado (las frases están bien construidas), pero sí el semántico: las palabras pierden el significado y utiliza términos asociados (por ejemplo, cafetera por taza; mano por uña) o inventados.
· Frecuente transposición, sustitución o añadido de sonidos a una palabra, por ejemplo tapa por pata; tinta por pinta; meta por menta (parafasia fonémica).
· Repetición involuntaria de palabras o frases (palilalia).
Especial mención merecen los trastornos en la producción escrita (agrafía) y en la comprensión lectora (alexia). Las incapacidades de leer o escribir pueden presentarse a menudo independientemente de las disfunciones en el habla y en la comprensión.
“Localizar el daño que destruye el habla y localizar el habla son dos cosas diferentes.” John Hughlings Jacobson (1835-1911)
Actualmente no está claro si hay una correlación entre la zona afectada del cerebro y el tipo de afasia resultante. Pese a ello, se considera que las capacidades productivas (habla y escritura) están repartidas en las zonas anteriores del hemisferio, con un foco de mayor actividad en el área de Broca; por su parte, las capacidades receptivas (escucha y lectura), comúnmente asociadas al área de Wernicke, estarían en las zonas posteriores, detrás de las cisuras central y lateral.
Las áreas de Broca y de Wernicke son zonas primarias —aunque no exclusivas— del lenguaje. Casos diagnosticados de áreas de Broca gravemente lesionadas que no han desembocado en ninguna afección lingüística y viceversa, apuntan que es precisamente la cooperación de las zonas llamadas primarias con otras áreas (córtex cerebral, lóbulo frontal, tálamo, etc.) lo que hace posible el mecanismo del lenguaje.
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