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escrito por Revista Eureka
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miércoles, 08 de junio de 2011 |
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Las excusas se acabaron. No podremos volver a decir que aquello o lo otro lo haremos "cuando las ranas tengan pelo". Unos biólogos de Harvard han descrito una extrañísima rana que presenta una especie de pelos en sus costados. Pero esto no es lo más extraordinario: también es capaz de sacar unas garras de hueso que atraviesan la piel de sus dedos. Exactamente igual que el Lobezno de los X-Men.
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© 2006 Dr. Peter Janzen.
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¿Tiene realmente pelos?El nombre científico de este particular animal es Trichobatrachus robustus. Significa "rana peluda robusta". Efectivamente, se trata de una rana de unos 11 cm de largo que tiene una complexión corpulenta y unas proyecciones en la piel que a simple vista parecen pelos. Sin embargo, estas proyecciones dérmicas, que se encuentran en los laterales de los machos en edad reproductiva, no son pelos.
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| Son extensiones de la piel altamente vascularizadas (llenas de arterias). Sirven para aumentar la superficie dérmica en contacto con el exterior. En realidad, es una estructura que aumenta la superficie respiratoria. Eso se comprende fácilmente si recordamos que los anfibios, pese a tener pulmones, realizan una importante parte de la respiración a través de la piel, captando el oxígeno disuelto en el aire o en el agua. Fisiológicamente, realizan la misma función que las branquias externas de los renacuajos, los alevines de las ranas. Esto resulta esencial para una rana con pulmones pequeños y un cuerpo tan robusto como el Trichobatrachus robustus. |
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wikimedia commons(c).
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Garras de hueso
La otra característica extraordinaria de la rana peluda son sus “garras retráctiles”. Igual que los falsos pelos, estas garras tampoco son realmente garras, porque no son de queratina (como las garras de los animales y nuestras uñas), sino de hueso. En realidad, la rana peluda quiebra voluntariamente los huesos de sus dedos para crear púas que salgan al exterior atravesando su piel. Se cree que este es un comportamiento defensivo.
Sin embargo, todavía se desconoce el mecanismo de retracción de estas garras. Se piensa que una vez pasado el peligro, los huesos pasivamente regresan a su lugar de origen y el tejido roto se regenera.
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