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Una mano sostiene
una cucharilla de plata. De pronto, la cucharilla se reblandece y empieza a
oscilar como si fuera de goma. Con este truco, que cualquiera puede hacer para
sorprender a los amigos en una sobremesa, engañamos a unas neuronas
determinadas del cerebro. Algunos científicos han empezado a estudiar ilusiones
ópticas como esta para entender cómo funciona la mente humana.
Desde hace siete años, la Neural
Correlate Society, una asociación estadounidense formada por estudiosos del
cerebro, convoca un premio (http://illusionoftheyear.com)
para reconocer a los autores de las mejores ilusiones ópticas. El objetivo del
certamen, celebrado el pasado mes de mayo, es recoger los mejores engaños
visuales y utilizarlos para estudiar lo que sucede en el cerebro cuando se
producen estos fallos de la percepción.
En el caso de la cucharilla “blanda”, los investigadores
han descubierto que el truco funciona porque engañamos a unas células del
cerebro llamadas end-stopped, que son
las responsables de identificar las terminaciones de los objetos; por ejemplo, la
punta de una cucharilla. Cuando la cucharilla oscila, esas neuronas reaccionan
de un modo distinto a las otras, y esta diferencia es la que genera la ilusión
óptica.
Hace siglos que los ilusionistas aprovechan fallos de la
percepción como estos para sorprender al público en sus espectáculos. Incluso
los ladrones se sirven de estos engaños con el objetivo de distraer a sus
víctimas y apropiarse de lo que no es suyo. Ahora, también los científicos han
entrado en el club de los ilusionistas.
Uno de los trucos más
impresionantes en los espectáculos de magia es el de convertir en blanco el vestido
rojo de la ayudante del mago. De hecho, durante la transformación hay un cambio
de luz: un instante de oscuridad permite a la ayudante quitarse el vestido rojo
y quedarse con el blanco, que llevaba debajo. Este truco aprovecha otro
mecanismo perceptivo fundamental: la persistencia de la imagen en la retina del
ojo. El cerebro está diseñado para “completar los vacíos”: completa el instante
oscuro con la imagen que había anteriormente, y esto hace que percibamos una
transición instantánea.
Todo es ilusión
Según los científicos, todo aquello que vemos es, en realidad, ilusión. Por
ejemplo, un papel con letras negras nos parece idéntico si lo miramos en el
interior de una habitación y si lo hacemos al aire libre. No obstante, este
mismo papel refleja una luz mucho más intensa en el exterior que en el
interior. El cerebro es capaz de autoengañarse e ignorar esta diferencia
porque, en contrapartida, esto le permite identificar el mismo objeto en
condiciones muy distintas. Las ilusiones no son defectos de la visión, sino
“mentiras útiles”. En otras palabras, la selección natural ha mantenido estos
supuestos defectos porque nos facilitan la vida: si un individuo no los
tuviera, le resultaría más difícil orientarse en el mundo y sobrevivir.
Mediante las ilusiones ópticas, los científicos pretenden
entender cuáles son los mecanismos básicos que hacen que seamos conscientes de
nosotros mismos y del mundo. Si se analiza la actividad del cerebro de una
persona durante una percepción ilusoria (por
ejemplo, la desaparición de un objeto), pueden observarse situaciones curiosas.
Si le preguntamos a la persona si ve el objeto, nos dirá que no, pero si se observa
el funcionamiento del cerebro en ese momento, podremos constatar que el cerebro
sigue reaccionando como si el objeto fuera visible. En otras palabras, es
posible tener un objeto delante y que el cerebro lo detecte, pero que a causa
de una ilusión óptica no seamos conscientes de que lo tenemos delante.
Evidentemente, las áreas del cerebro responsables de esta percepción
inconsciente no pueden ser las mismas que generan la consciencia. De este modo,
se pueden ir excluyendo y acotando las que sí están relacionadas con la consciencia.
Y los premiados son...
El primer premio de este año es
para la ilusión óptica que encontraréis en este enlace: http://bcove.me/tswwxkqp
Fijaos en el punto blanco del centro. Cuando
la rueda de puntos permanece inmóvil, vemos que estos cambian de color. En
cambio, cuando se mueve, parece que dejan de cambiar de color. En realidad, los
puntos cambian de color al mismo ritmo tanto cuando la rueda está inmóvil como
cuando se encuentra en movimiento. Esta ilusión revela cómo funciona la
percepción de objetos parados en un entorno en movimiento.
En el siguiente enlace podéis
ver la ilusión óptica galardonada con el segundo premio:
http://www.newscientist.com/videoredirect?bcpid=659647535001&bckey=AQ~~,AAAAADqBmN8~,Yo4S_rZKGX3S7qzA9QxPBGY4CrdM-P1a&bctid=945343970001
Al principio, los puntos de la
parte superior parpadean sincronizados entre sí, igual que los de la parte
inferior. Pero cuando esto ocurre sobre un fondo dividido en dos colores,
nuestra percepción cambia y tenemos la impresión de que son el punto de la
parte superior izquierda y el de la parte inferior derecha los que parpadean sincronizados.
Esto es útil para entender cómo determinamos la relación entre objetos en
función del contexto visual.
El tercer premio lo recibió la
ilusión óptica que encontraréis en este enlace: http://bcove.me/s31zkx2x
Fijaos en el punto rojo. Un
conjunto de estímulos en rotación parece que salte hacia atrás cuando se
producen ciertos cambios, aunque realmente su movimiento no se ve alterado.
Este método sirve para medir cómo interpreta el cerebro la velocidad de los
objetos en el mundo.
La ilusión del dedo
que desaparece
Experimentad la siguiente ilusión óptica, que no requiere
ninguna herramienta especial: estirad los brazos hacia delante, separadlos unos
20 cm y
apuntad hacia arriba con los dedos índices. Ahora, cerrad el ojo derecho y
mirad hacia el dedo derecho. Inclinad levemente el dedo de la mano izquierda en
dirección hacia el dedo de la mano derecha. Veréis que, de repente, la punta
del dedo izquierdo desaparece.
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