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Las mejores ilusiones ópticas del año Imprimir E-Mail
escrito por Michele Catanzaro   
jueves, 25 de agosto de 2011

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Una mano sostiene una cucharilla de plata. De pronto, la cucharilla se reblandece y empieza a oscilar como si fuera de goma. Con este truco, que cualquiera puede hacer para sorprender a los amigos en una sobremesa, engañamos a unas neuronas determinadas del cerebro. Algunos científicos han empezado a estudiar ilusiones ópticas como esta para entender cómo funciona la mente humana.

 

Desde hace siete años, la Neural Correlate Society, una asociación estadounidense formada por estudiosos del cerebro, convoca un premio (http://illusionoftheyear.com) para reconocer a los autores de las mejores ilusiones ópticas. El objetivo del certamen, celebrado el pasado mes de mayo, es recoger los mejores engaños visuales y utilizarlos para estudiar lo que sucede en el cerebro cuando se producen estos fallos de la percepción.

En el caso de la cucharilla “blanda”, los investigadores han descubierto que el truco funciona porque engañamos a unas células del cerebro llamadas end-stopped, que son las responsables de identificar las terminaciones de los objetos; por ejemplo, la punta de una cucharilla. Cuando la cucharilla oscila, esas neuronas reaccionan de un modo distinto a las otras, y esta diferencia es la que genera la ilusión óptica.

Hace siglos que los ilusionistas aprovechan fallos de la percepción como estos para sorprender al público en sus espectáculos. Incluso los ladrones se sirven de estos engaños con el objetivo de distraer a sus víctimas y apropiarse de lo que no es suyo. Ahora, también los científicos han entrado en el club de los ilusionistas.

Uno de los trucos más impresionantes en los espectáculos de magia es el de convertir en blanco el vestido rojo de la ayudante del mago. De hecho, durante la transformación hay un cambio de luz: un instante de oscuridad permite a la ayudante quitarse el vestido rojo y quedarse con el blanco, que llevaba debajo. Este truco aprovecha otro mecanismo perceptivo fundamental: la persistencia de la imagen en la retina del ojo. El cerebro está diseñado para “completar los vacíos”: completa el instante oscuro con la imagen que había anteriormente, y esto hace que percibamos una transición instantánea.

Todo es ilusión

Según los científicos, todo aquello que vemos es, en realidad, ilusión. Por ejemplo, un papel con letras negras nos parece idéntico si lo miramos en el interior de una habitación y si lo hacemos al aire libre. No obstante, este mismo papel refleja una luz mucho más intensa en el exterior que en el interior. El cerebro es capaz de autoengañarse e ignorar esta diferencia porque, en contrapartida, esto le permite identificar el mismo objeto en condiciones muy distintas. Las ilusiones no son defectos de la visión, sino “mentiras útiles”. En otras palabras, la selección natural ha mantenido estos supuestos defectos porque nos facilitan la vida: si un individuo no los tuviera, le resultaría más difícil orientarse en el mundo y sobrevivir.

Mediante las ilusiones ópticas, los científicos pretenden entender cuáles son los mecanismos básicos que hacen que seamos conscientes de nosotros mismos y del mundo. Si se analiza la actividad del cerebro de una persona durante una percepción ilusoria (por ejemplo, la desaparición de un objeto), pueden observarse situaciones curiosas. Si le preguntamos a la persona si ve el objeto, nos dirá que no, pero si se observa el funcionamiento del cerebro en ese momento, podremos constatar que el cerebro sigue reaccionando como si el objeto fuera visible. En otras palabras, es posible tener un objeto delante y que el cerebro lo detecte, pero que a causa de una ilusión óptica no seamos conscientes de que lo tenemos delante. Evidentemente, las áreas del cerebro responsables de esta percepción inconsciente no pueden ser las mismas que generan la consciencia. De este modo, se pueden ir excluyendo y acotando las que sí están relacionadas con la consciencia.

Y los premiados son...

El primer premio de este año es para la ilusión óptica que encontraréis en este enlace: http://bcove.me/tswwxkqp


Fijaos en el punto blanco del centro. Cuando la rueda de puntos permanece inmóvil, vemos que estos cambian de color. En cambio, cuando se mueve, parece que dejan de cambiar de color. En realidad, los puntos cambian de color al mismo ritmo tanto cuando la rueda está inmóvil como cuando se encuentra en movimiento. Esta ilusión revela cómo funciona la percepción de objetos parados en un entorno en movimiento.

En el siguiente enlace podéis ver la ilusión óptica galardonada con el segundo premio:

http://www.newscientist.com/videoredirect?bcpid=659647535001&bckey=AQ~~,AAAAADqBmN8~,Yo4S_rZKGX3S7qzA9QxPBGY4CrdM-P1a&bctid=945343970001

Al principio, los puntos de la parte superior parpadean sincronizados entre sí, igual que los de la parte inferior. Pero cuando esto ocurre sobre un fondo dividido en dos colores, nuestra percepción cambia y tenemos la impresión de que son el punto de la parte superior izquierda y el de la parte inferior derecha los que parpadean sincronizados. Esto es útil para entender cómo determinamos la relación entre objetos en función del contexto visual.

El tercer premio lo recibió la ilusión óptica que encontraréis en este enlace: http://bcove.me/s31zkx2x

Fijaos en el punto rojo. Un conjunto de estímulos en rotación parece que salte hacia atrás cuando se producen ciertos cambios, aunque realmente su movimiento no se ve alterado. Este método sirve para medir cómo interpreta el cerebro la velocidad de los objetos en el mundo.

La ilusión del dedo que desaparece

Experimentad la siguiente ilusión óptica, que no requiere ninguna herramienta especial: estirad los brazos hacia delante, separadlos unos 20 cm y apuntad hacia arriba con los dedos índices. Ahora, cerrad el ojo derecho y mirad hacia el dedo derecho. Inclinad levemente el dedo de la mano izquierda en dirección hacia el dedo de la mano derecha. Veréis que, de repente, la punta del dedo izquierdo desaparece.

 

 
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