 Ramon Llull trabajó con la lengua catalana como si de una obra de orfebrería se tratara. En los momentos que le tocó vivir, el catalán era una lengua vulgar desplazada por el latín en el ámbito del pensamiento. Escribir obras filosóficas en catalán, el objetivo de las cuales era llegar al pueblo, obligó a Ramon Llull a crear palabras para poder expresar lo mismo que explicaba en latín.
| El lenguaje de Ramon Llull, a menudo estrafalario, ha hecho que se lo conozca con el sobrenombre de Doctor Iluminado. | Un trabajador incansable El periplo vital de Ramon Llull refleja su fuerte personalidad, manifestada en una actividad frenética que lo empujó a viajar continuamente por Francia, Italia o el norte de África y a escribir de manera incansable. La de Llull es una figura rodeada de un cierto aire legendario que le atribuye una capacidad sobrehumana para trabajar. Nos han llegado hasta hoy 265 obras del autor, escritas originariamente en catalán, latín y árabe. De hecho, un rumor popular asegura que, ya anciano, perdió la mayoría de sus obras durante un naufragio y que en poco tiempo volvió a reescribirlas. | Un catalán con marketing Toda la tarea del filósofo se concentró en dar a conocer su Arte o técnica para encontrar la verdad. Esto le animó a usar la literatura para difundir sus ideales de reforma de la cristiandad y conversión de infieles. Llull fue siempre un hombre receptivo que adoptó las modas que atraían las simpatías de aquellos que quería convertir. Vemos un ejemplo en títulos sugestivos como el Llibre d’Amic e Amat o Del sisè seny. Por este motivo Llull propone que los juglares, poetas de la época, trabajen para difundir la fe católica. De hecho, el pensador mallorquín utiliza a menudo los recursos de la poesía provenzal y los adapta a un contenido religioso o autobiográfico. Ahora bien, su lírica destaca, en un panorama dominado por los tópicos, por su tono personal, sincero y conmovedor. Las cosas que le dijo la rosa a la pimienta Ramon Llull trabajó con la lengua catalana como si de una obra de orfebrería se tratara. En los momentos que le tocó vivir, el catalán era una lengua vulgar desplazada por el latín en el ámbito del pensamiento. Escribir obras filosóficas en catalán, el objetivo de las cuales era llegar al pueblo, obligó a Ramon Llull a crear palabras para poder expresar lo mismo que explicaba en latín. Un elogio de la locura Llull criticó con ferocidad el poder religioso y temporal y estableció el evangelio como modelo de vida. En la novela Blaquerna propone medidas concretas como por ejemplo la renuncia de los obispos a dos tercios de la renta o la incitación a los ricos burgueses a ejercer la caridad. Medidas que a menudo hicieron que se le conociera con la denominación de “loco”. De hecho, los personajes de las novelas lulianas a menudo se comportan como si fueran locos, puesto que no se guían por las convenciones sociales sino por la alabanza a Dios. La fuerza moral les confiere la autoridad suficiente para, si se tercia, sermonear o reñir a un rey, un obispo o un papa. El filósofo mallorquín defendía que solo un entendimiento libre de prejuicios podía captar la verdad. Así en el Llibre del gentil i dels tres savis vemos como tres sabios, un judío, un cristiano y un musulmán, dialogan de manera ordenada siguiendo los esquemas del arte luliano para descubrir cuál de las tres religiones es la verdadera. Su objetivo es convertir a un gentil. Al final del libro, sin embargo, el gentil no comunica cuál ha sido su elección (aun cuando Llull parece sugerir que es la cristiana) en un acto de buena voluntad por parte del autor hacia los infieles. |